Por montera

Vacuna contra Pablo Iglesias

Estamos ante el disparate de que un matón que llegó a la vicepresidencia del Gobierno tenga el poder absoluto

Esto ya no es una cuestión de cotidianas y cansinas lidias políticas. Es un asunto de Estado. España se encuentra en estado de alarma ante el peligro de que el país termine reventando y convirtiéndose en una montaña de escombros cuyos pedazos quedarán desperdigados por todos sus rincones y con irreparable remedio. La pandemia ha despedazado nuestras vidas, pero aún nos queda la esperanza de que cuando estemos todos vacunados contra el coronavirus y, paralelamente, las farmacéuticas diseñen otros antídotos para las nuevas cepas, podamos vivir como antes. Y esto, ya está en duda. El problema paralelo es la gestión del Gobierno de coalición al que no le importa que se pierda lo que éramos como país, sino que les interesa la hecatombe absoluta. Estamos ante el disparate de que un falso débil, un falso culto, un falso profesor , un falso politólogo, un matón que llegó a la vicepresidencia del Gobierno, tenga el poder absoluto. La cuestión es que ese proyecto no beneficia al conjunto de nuestro país, sino al suyo propio. Nunca he entendido esta ambición de poder por el que se van cometiendo abusos para su propio enriqueciendo, y la felicidad de ver cómo el resto de los ciudadanos se empobrecen, se arruinan, se mueren. Escribir la retahíla de frases que nacen del matonismo de Pablo Iglesias sería interminable. Sólo se puede deducir que a Iglesias la dan igual las normas constitucionales, las del Estado por las que se rigen las leyes para conseguir una convivencia segura, en paz, y en democracia. Dice que en las campañas electorales se firman muchos papeles, pero que cuando ha de formarse Gobierno, esos quedan en papel mojado. Ese, es el valor de su palabra, un valor nulo. Por lo tanto, de máximo peligro. El no va a dimitir. Sánchez ni se ha pronunciado mientras sigue en el juego de presuntas frases ingeniosas que le hace oposición a su socio del Gobierno de coalición. Y va dejando que pasen los días en los que Podemos consigue aprobar disparates como el no penar insultos a la bandera, a la Monarquía, a las instituciones, a España. Es un matón al que hay que sacar del Gobierno de manera inmediata, urgente y radical. Aunque Sánchez lo necesite para mantenerse en la presidencia. Lo piden varios ministros del Gobierno que, cada día que Iglesias sentencia, van soltando respuestas lapidarias para corregirlo. Y lo exigen en un manifiesto intelectuales constitucionalistas de diversas ideologías políticas , en España y el extranjero. Su expulsión e inhabilitación será la vacuna contra Iglesias. Basta ya.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios