Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Vallecas, el principal inconveniente

ENCRUCIJADA más que idónea para que el Sevilla se empadrone de forma casi definitiva en territorio Champions. Tras aquella minirracha negativa que tuvo su punto culminante en Rotterdam, la mohína desapareció a goleada limpia. Fue ante un Granada de poco futuro y con un Sabadell que demostraría de forma palmaria las carencias que exhibe en una categoría donde las carencias proliferan y la sordidez es el pan nuestro de cada día.

Para un nuevo mediodía vallecano se fía la cita del equipo de Unai con una Liga que vive momentos convulsos por culpa de esas bandas de delincuentes que han tomado el fútbol como argumento donde dar suelta a sus bajos instintos. Viajar con los equipos se convirtió en práctica de riesgo tiempo ha, desde que aparecieron esos pandilleros, y ahora atraviesa la aventura su momento más peligroso a causa de lo ocurrido el domingo pasado junto al Manzanares.

Pero no deben conseguir esos indeseables a los que no son ajenos ni uno solo de los clubes que conforman nuestro fútbol que, por culpa de ellos, dejemos de hablar de fútbol en estado puro. Y ya que estamos con ese fútbol pleno de autenticidad se da la circunstancia de que embocamos el avant match del partido de la Liga española que menos tiene de auténtico de todos. Y es que las dimensiones de Vallecas se las avían para convertir en sucedáneo un partido de fútbol.

Siempre es Vallecas la excepción que confirma la regla y a esa excepción hay que adaptarse para salir con bien del asunto. Y este Sevilla que tanto se atasca ante los superiores, sí que le tiene tomada la medida a esa Liga suya. Todos los inferiores han ido sucumbiendo a la artillería sevillista y no debería hoy ser de otra manera. Para ello hay que adaptarse a las particularísimas condiciones de Vallecas para decir quién es quién y dar el puñetazo que la mesa demanda.

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