La ventana

Luis Carlos Peris

Vaya tarde y qué noche la de este día

LLEGÓ la víspera del día más grande siempre soñado por la chiquillería y por lo que no es la chiquillería. Este día de cabalgata como aperitivo de la noche de todas las noches es, sin ningún género de dudas, el día en que más Sevilla se echa a la calle. Entre que la Semana Santa tiene una serie de objetores que va en aumento o que la Feria sólo se hizo para carteras bien abultadas, esta tarde en que los caramelos surcan los aires ante las miradas sorprendidas de los niños es la que aúna más expectación, la que congrega más gente y en la que los talluditos se emocionan más que nunca. Es el anticipo de una noche de crónica duermevela en la que cualquier ruido pone a cien los corazones infantiles. Noche fantástica de ilusiones a granel y de corazones de los mayores a punto de estallar viendo cómo sus descendientes se extasian. Tarde de bullicio y caramelos, de ojos como platos y noche como no hay ninguna otra en todo el año.

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