La ciudad y los días

carlos / colón

Ven, Capitán Trueno

LEO: "La Fiscalía Anticorrupción ha reclamado a la juez Mercedes Alaya que imponga una fianza de responsabilidad civil de 1.548 millones de euros a seis imputados en el escándalo de los ERE". Y leo: "Los donantes que aparecen en los supuestos papeles Bárcenas recibieron más de 12.000 millones de euros entre los años 2001 y 2012 en contratos adjudicados por administraciones públicas gobernadas por el PP". Más armas para que el PP las utilice contra el PSOE y el PSOE contra el PP.

Da igual que sea la corrupción, el paro o la crisis: no hay escándalo, problema o drama que uno no utilice contra el otro, ignorando el bien común. En este momento de mediocridad política parece que los dos estén empeñados en aferrarse al otro para hundirlo, aunque sea al precio de hundirse con él. Que de paso nos hundamos todos con ellos -los primeros, los más débiles- no parece preocuparles, tal es su ceguera y su torpeza.

Y lo peor es que llueve sobre mojado. Llevamos cinco años de crisis y trece años de mal o mediocre gobierno: los cuatro del segundo mandato de Aznar, los ocho de los dos mandatos de Zapatero y el transcurrido bajo Rajoy. La legítima y necesaria tensión entre Gobierno y oposición, entre Rajoy y Rubalcaba, no produce frutos porque ambos hablan como sordos que recitaran de memoria sus parlamentos sin oír al otro. Para uno pacto significa que el otro dé por bueno cuanto apruebe su mayoría; y para el otro que quien gobierna -y con mayoría absoluta- acepte todas sus enmiendas y propuestas. Flexibilidad, diálogo, acuerdo o reconocimiento de un principio de acierto en el otro y de error en uno mismo, son palabras sin sentido y cuestiones descartadas en el actual momento político.

Recuerdo dos representaciones de la justicia que me impresionaron de niño, tal vez porque las leí y vi el mismo año 1961. El Capitán Trueno obligando a luchar entre ellos a los crueles y estúpidos Sir Dinan y Sir Terence, dos señores que se divertían inventándose guerras en las que obligaban a combatir a sus siervos. Y el Espartaco de Kubrick haciendo luchar como gladiadores a dos patricios capturados. No estaría mal ver a Rajoy y Rubalcaba angustiados por el porvenir de sus hijos, la hipoteca de sus viviendas o la pérdida de su puesto de trabajo. Tal vez así dialogarían y pactarían; es decir, gobernarían o harían oposición más responsablemente.

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