la tribuna económica

Gumersindo / Ruiz /

Verdades inconvenientes sobre la confianza

EN economía, en ocasiones, resulta tan verdadera una afirmación como su contraria. Esto es así en el caso de la austeridad. Ser austeros es hoy la manera de dar credibilidad a una empresa, un ayuntamiento o un país, cuando se identifica con un esfuerzo para garantizar el pago de sus deudas; y esto les facilita el acceso al crédito en cantidad y condiciones más favorables. Sin embargo, la austeridad es también una reducción de la demanda de consumo y empobrece el comercio, la industria de bienes y servicios, y actúa negativamente sobre la recaudación de impuestos. De aquí que estas contradicciones hayan llevado al economista, premio Nobel, Paul Krugman a hablar del "cuento de hadas de la austeridad" y sus efectos negativos a la larga para las economías. Porque la austeridad, como la subida o bajada de impuestos, no se lleva a cabo cuando se quiere; el ahorro es virtud en épocas de abundancia, pero en las de penuria es una necesidad que agrava aún más la situación e introduce desconfianza.

A lo largo de la crisis se ha ido cambiando de opinión. Al principio parecía imprescindible, y así se recomendaba por especialistas, nacionales e internacionales, impulsar la demanda de consumo como forma de recuperar la confianza y evitar la desaparición de empresas. Cuando algunos pusimos de manifiesto, y la realidad hizo evidente, que nos enfrentábamos a un descomunal problema de endeudamiento, primero privado y luego público, se vio también que la solución (si es que la hay) no puede estar en aumentar la deuda. Es interesante seguir lo que se ha dicho por políticos, economistas y empresarios, periodistas y comentaristas en los medios en los últimos cinco años, y ver cómo han ido cambiando sus clichés respecto a lo que estaba pasando y las medidas que había que tomar.

La confianza tiene que tener una base, un contenido, y una lógica que lleve del deseo a la realidad. Hay sectores y territorios donde la confianza tiene fundamento y en otros, por mucho que nos empeñemos, no tanto. Según la encuesta de negocios conocida como The Economist/FT, se espera que mejoren claramente las condiciones en agricultura y recursos naturales, algo menos en servicios financieros y construcción, neutral la industria, y hay un sentimiento en general negativo hacia el turismo y el transporte. Por regiones, donde más confianza hay en el futuro es en África, seguida de Latinoamérica y Norteamérica, y en menor medida Asia y Europa occidental. Esto no necesariamente se corresponde con la creación de empleo, según la encuesta de Manpower, aunque los que esperan contratar sacan una ventaja positiva de 20 puntos porcentuales a los que no, mientras que hace tres años había una diferencia negativa de 37 puntos.

Sabemos que hay diferencias muy acusadas cuando una tendencia se concreta. En Andalucía estos datos del mundo no se corresponden con la confianza que seguimos depositando en el turismo, y la visión negativa que tenemos de la construcción. Pero si vamos hacia una economía de exportación, cada vez más internacionalizada, la confianza interna tendrá que sustentarse en lo que ocurre fuera, actuando según las condiciones que rigen en el mundo.

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