Opinión

Rafael Velasco

Verdades, mentiras y el valor de lo público

QUÉ es la verdad? Para el Partido Popular parece que es una mentira contada hasta la saciedad por alguno de sus portavoces. Pero, por más que la repitan no se convertirá en real. La agenda oculta que endosan al Gobierno andaluz, dentro de su estrategia del miedo, no es más que un intento de atacar a un Ejecutivo que trabaja por el interés general frente a su ausencia de propuestas.

Es innegable que estamos dejando atrás una crisis financiera internacional, y en este proceso el Gobierno andaluz ha blindado nuestro modelo de protección social. Un sistema que humanizó al capitalismo, y que hoy debemos encajar en el nuevo patrón de crecimiento sostenible. Aferrado a sus expectativas electorales, el PP reitera, como una letanía, que la coyuntura económica de España y Andalucía es culpa del gasto público.

En relación a la deuda, y pese a quien pese, Andalucía continúa dos puntos por debajo de la media nacional y comunidades como Valencia la duplican, con un 16 por ciento. Por lo que respecta al gasto, no se puede usar el recorte como arma arrojadiza cuando lo aplicas allí donde gobiernas. O criticar el hipotético despilfarro que supone el sector público andaluz, en el que ahorraremos 100 millones hasta 2013, cuando en Málaga o Marbella la nómina de cargos de confianza y empresas municipales deficitarias no deja de incrementarse.

Invertimos en lo que creemos esencial. En este ejercicio hemos reforzado las políticas de empleo, nuestro objetivo prioritario, al aumentar su presupuesto en un 9,25%. Regiones como Madrid, Valencia o Galicia, en cambio, lo han reducido. En estas mismas comunidades, las partidas destinadas a sanidad también se han visto mermadas, no así en la nuestra donde hemos asignado a tal fin 9.798 millones de euros en 2010. La Xunta, en concreto, ha impuesto el cierre de quirófanos y consultas por la tarde y el Gobierno madrileño no sacará adelante 42 de los 55 nuevos centros de salud prometidos para la presente legislatura.

Y si hablamos de educación, siguen la misma pauta. Mientras en Andalucía la inversión ha crecido un 48% entre 2005 y 2010, las comunidades del PP no le asignan más recursos. El Gobierno madrileño, de hecho, ha reducido los fondos para transporte escolar, los de funcionamiento de centros de Primaria, Secundaria y FP, al tiempo que aumentaba el gasto en conciertos educativos. Además, los estudiantes no universitarios tendrán este curso 2.500 docentes menos.

En Andalucía hemos hecho un esfuerzo para mantener la gratuidad de los libros de texto que Galicia, por el contrario, ha decidido suprimir. Los escolares gallegos tendrán también que esperar para beneficiarse de los 14.500 ordenadores portátiles a diferencia de los andaluces.

Y hay más. La estrategia de desmantelamiento de lo público puesta en marcha por los gobiernos populares alcanza otras áreas básicas como la gestión del agua. En Madrid van a privatizar el 49% del canal de Isabel II, exactamente el mismo porcentaje de acciones que el alcalde de Huelva pretende vender de la empresa de aguas. Un camino que ya iniciaron aquí otros ayuntamientos del PP como el de Lepe. Pese a la crisis, no podemos caer en la trampa de las privatizaciones. Hay que seguir defendiendo la necesidad de lo público porque su desarrollo ha permitido consolidar nuestro Estado de bienestar.

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