La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Esos Viernes de Dolores perdidos

Amanece Viernes de Dolores, ya no hay vuelta atrás para lo inenarrable, es más viernes que nunca ante el Señor y se nos viene a la memoria una cita que se hizo tan tácita que allí ya no se cabía. Lo que empezó como reunión en cuarto de cabales rompió en botellona callejera, pero no botellona de garrafón, no, qué va, sino en masiva consumición de caldos riquísimos que nunca se acababan aun cuando la concurrencia era de no hay billetes. Localidades agotadas en la casa de Reyes Católicos que había sido de Rafael Montesinos y que ahora la habitaba un madrileño sevillanizado por la vía gadita de Marisa, su mujer. Hoy, casi media Sevilla, o más, llora por las esquinas recordando aquella reunión en casa de Enrique Fernández, el hombre con más vocación de anfitrión que se cruzó en nuestras vidas. Y ya va para trece años que la agenda se enlutó como del rayo.

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