la ciudad y los días

Carlos Colón

'...Ni la Virgen del Rocío'

ABáñez no la va a salvar del fatimagate ni la Virgen del Rocío", ha dicho Rubalcaba, superviviente de naufragios electorales empeñado en seguir llevando el timón, en la clausura del XII congreso del PSOE-A. Se me escapa por qué ha tenido que venir a Andalucía para nombrar de forma tan inoportuna e imbécil a la devoción mayor de los andaluces.

Si ha querido hacer una gracia coloquial, adoptando expresiones que cree de esta tierra, ha incurrido en la memez madrileñista de las películas de Cifesa y de las adaptaciones de los Quintero en la televisión del Paseo de la Habana, en la mala imitación de lo andaluz que siempre ha hecho tanta gracia a los señoritos de Madrid.

Si ha querido congraciarse con los andaluces que se tienen por más progresistas cuanto más ofenden los sentimientos religiosos, y por más cultos cuanto más desprecian la religiosidad popular, ha incurrido en la ceguera de los pedantes y la soberbia de los ignorantes. Esos que sostienen sin creerlo -porque por tontos que sean no pueden serlo tanto- que son las hermandades, las fiestas, las tradiciones o las fantasmales pervivencias del señoritismo las que siguen teniendo a Andalucía postrada… ¡Después de más de treinta años de gobierno socialista!

Si ha querido unir a los desunidos socialistas andaluces, levantarles la moral a los desmoralizados socialistas andaluces y devolverles el orgullo a los humillados socialistas andaluces, apelando con esta gracieta a un común sentimiento irrespetuoso y antirreligioso, también se ha equivocado. Puede nombrar en vano cuantas devociones quiera, sumarles el superpoblado panteón hinduista -incluyendo todos los dioses puránicos y védicos- y meter en el lote al Olimpo entero, que no logrará unir lo que las luchas intestinas han desunido, devolver la moral a quienes se la ha quitado la renuncia a sus principios, restituir el orgullo que los escándalos se han llevado. No podrá impedir que el 31,4% del PSOE-A desapruebe la nueva ejecutiva. Y no podrá remediar que, como se escribía ayer en nuestro editorial, los socialistas andaluces -tras sus sucesivas derrotas en las municipales, las generales y las autonómicas- hayan perdido más posiciones y poder en un año que en los treinta anteriores.

La inoportuna y poco educada mención de Rubalcaba no tiene ni poca ni mucha importancia. Tiene la que tiene. Es una anécdota, pero es sabido que las anécdotas revelan o desvelan cuestiones más importantes. Es sólo un trazo añadido por él mismo a su retrato. Un trazo menudo, si se quiere. Pero menudencia a menudencia se hacen las caricaturas que son capaces de definir un carácter con unos pocos trazos.

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