La Virgen del confinamiento

Aún andamos aturdidos al saber ahora que existe una talla llamada María Santísima del Confinamiento

La primavera avanza conforme se van desmejorando las florecillas color fucsia de los árboles del amor. Sugiere la tradición que de este árbol se ahorcó Judas Iscariote tras haber consumado la traición. Por eso a esta especie botánica se la conoce también como el Árbol de Judas. Es hermoso y tenebrosamente tentador. Su floración es tempranera, dura apenas unos días fugaces y sirve de heraldo para anunciar que otro año más ha llegado la savia a nuestras venas.

Como decimos, la estación avanza y con ella las inciertas fiestas de primavera de este año. No obstante, pese a que Jesús resucitó, aún nos quedan rescoldos de la pasada Semana Santa que nos hacen permanecer en postura yacente como el tremendo Cristo muerto de Holbein el Joven. Aún andamos aturdidos al saber ahora, con inexplicable retraso, que existe una talla llamada María Santísima del Confinamiento. Vimos la noticia el Jueves Santo en La Sexta (curiosamente la cadena del puritanismo laicista). Obedece a la obra de un imaginero de Los Palacios. Al parecer la talla se hizo en plena reclusión pandémica y mediante streaming para alimento de las redes sociales. El artista explica que esta dolorosa tiene tres lágrimas en recuerdo de los tres meses de confinamiento duro. En el moño figuran jazmines y una madeja con el NO&DO, emblema de la Muy Mariana y Muy Alucinógena Ciudad de Sevilla. La imagen viste de púrpura como símbolo y mortaja de los fallecidos por Covid. Salvo error culposo, hemos sabido también que la talla ha sido bendecida en la iglesia de Los Terceros y que ha viajado hasta otro templo de Jerez para ser expuesta al necesitado pueblo. Al parecer hay devotos de muchos puntos de España que quieren recibir la talla a modo de romería dolosa o de holy road. Sin duda la historia da para un dos por uno: novela y película.

Uno practica desde hace tiempo una especie de cristianismo lisérgico, a medias entre la ebriedad alegórica y cierta búsqueda de redención en los márgenes. Pero la Virgen del Confinamiento ha superado todo trance teresiano y toda droga de diseño. El rostro de la imagen, con sus ojos azulinos y su tez color chipirón a la plancha, es como una mezcla entre las muñecas de Famosa, las heroínas del universo Marvel y las modelos del evento Sevilla de Boda en Fibes. No creemos ser ofensivos ni irreverentes. ¿No será el imaginero el irreverente? Una vez, en el suntuoso y divertido bar Garlochí, la actriz Uma Thurman posó como Dolorosa y creó escándalo. No se entiende. Sentimos mayor devoción por Ntra. Sra. Uma Thurman Coronada que por la Virgen del Confinamiento.

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