EL Festival de Vitoria nos convoca. Por sexto año consecutivo. Allí se presentan algunos de los que serán productos de ficción señeros de la próxima temporada, para satisfacción de un público que aclama como verdaderos ídolos a los actores protagonistas de estas series. Pero Vitoria, para quienes tenemos la suerte de acudir a la cita, es sobre todo punto de encuentro, reunión de gentes vinculadas al mundillo televisivo, divididas, si se me permite la clasificación, en dos bandos. Por un lado están los que la hacen. Los homenajeados y premiados, los productores de las series de ficción que viven su bautismo con público, el elenco de actores que se llevan los aplausos y el reconocimiento en nombre del amplio equipo artístico y técnico. Pero por otro están los informadores, quienes escriben sobre televisión cada día, e incluso varias veces al día. Porque coincidiendo con el nacimiento del Festival de Vitoria comenzaron a proliferar las páginas web dedicadas a la televisión. Esas que los defensores acérrimos de la prensa impresa como quien suscribe miramos en un principio con desconfianza. Pero a las que nos rendimos finalmente al comprobar su capacidad de renovación y actualización de datos. A estas alturas cohabitamos en paz. Y no sólo eso. Reconocemos y valoramos la tenacidad de su trabajo. En las últimas citas vitorianas me llamó la atención la destreza con la que estos redactores dominan las redes sociales. Y estos teleadictos confesos que son quienes se ocupan de las web especializadas en telefilia, no descansan ni un instante, siempre pegados a su tableta. El de Vitoria es, sin duda, su festival. Ésta su semana grande.

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