Voto de los barrios hartos

Los más hartitos son los otros. Por más que hiciera Espadas en Los Remedios allí no hay manera de que gane

Es curioso que en casi todas las mesas de los barrios hartos ganó el PSOE, que es el partido que gobierna el Ayuntamiento. No estarán tan hartos, ¿no?; o quizá sean unos jartibles. Pero, ojo… Han ganado más cortitos que otras veces. Está claro que a la hora de votar lo que más influye es la ideología. Vivimos en una sociedad que se ha bloqueado entre la derecha y la izquierda, incluso por los extremos. Así los que inclinan la balanza son los del centro. En Sevilla hay barrios inasequibles al desaliento. En general, aunque desinflados, el PSOE y el PP siguen siendo las opciones mayoritarias, el eco del bipartidismo no se ha extinguido, sino que se ha bloqueado, a diestra y a siniestra. Aun así, el PSOE ganó en seis distritos y el PP en cinco. Esto es importante, de cara a las municipales. No va a ser de cara al sol. Ni de cara a la internacional. Porque todo se queda en la Plaza Nueva.

El verdadero cambio sería el día que el PP de Beltrán gane en Amate y Torreblanca. O el día que el PSOE de Espadas gane en Los Remedios y El Porvenir. Los de Podemos e IU llevan a los barrios hartos hasta las setas, en sus manifestaciones, y después resulta que los más hartitos son los otros. Por más que hiciera Juan Espadas en Los Remedios allí no hay manera de que gane el PSOE. Fijarse bien, que no sólo el PP fue el partido más votado, sino que Vox quedó el segundo y Ciudadanos el tercero. Entre los tres consiguieron más del 80% de los votos. El PSOE no pasó del 8,37% y la extrema izquierda de Adelante se quedó en el 5,35%. Por el contrario, en el distrito del Cerro y Amate se impuso el PSOE con el 39,10%, y a continuación Adelante con el 23,20% (y aun así perdieron muchos votos). Mientras que Ciudadanos, PP y Vox siguieron por ese orden, y entre los tres juntos rondaron el 30%.

En estos días poselectorales, mientras PP y Ciudadanos empiezan a negociar lo que se les viene encima, los observadores de votantes están que no paran. Analizan a los que han votado a Vox como si fueran enfermos. Les hacen radiografías, y se dan cuenta de que en Sevilla no son como los votantes de Marine Le Pen en Francia, sino que a la mayoría se les conoce por sus nombres y apellidos pijos, y han tenido diversos motivos para votarlos, que en general se resumen en uno: por joder. Porque era lo que más fastidiaba. Y así se nota que los barrios hartos son los otros, donde Zoido arrasaba en otro momento.

Los análisis demoscópicos después de las elecciones son como los análisis de sangre después de las comilonas de Navidad. Siempre hay quien se teme lo peor. Con razón. El colesterol de los barrios está fatal.

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