Un día en la vida

Manuel Barea

mbarea@diariodesevilla.es

Vox en el Ayuntamiento

Con tal de conseguir votos, ¿gritarán en la campaña de las municipales eso de "¡Sevilla para los sevillanos!"?

Vox entrará en el Ayuntamiento en las próximas elecciones municipales del 26 de mayo. Será lo más probable y ya no nos extrañará tanto. No hay más que ver lo del 2-D. Nadie esperaba una docena de diputados, ni siquiera el propio partido de... extrema derecha (ED a partir de ahora).

[Un inciso: desde su éxito electoral de esa noche politólogos, periodistas, analistas y sexadores de pollos -entre los que seguro que hay adeptos a la causa del dúo Serrano&Morante y también, por qué no, luchadores antifascistas sin puta idea de qué es el fascismo- se estrujan las meninges para definir al partido de Abascal, ese hombre, dudando si llamarlo de ED, Grupo de Fieles de Don Pelayo o Influencers de Piel de Toro. Pero, según lo veo, en 2018 no hace falta lucir correaje, ni calzar botas altas, ni vestir pantalones bombachos, y por supuesto no hay que saludar a la romana ni apiolar a rojos para simpatizar con la ED y seguir a sus líderes. Steve Bannon parece no haber conocido la plancha y muy poco el champú, y su imagen dista mucho de un dandi fascista, pero ahí está el asesoramiento ideológico del tío; y Marine Le Pen ofrece una imagen muy alejada de aquellas varoniles jefazas de la Sección Femenina, su depilady funciona a la perfección. Y ambos, Bannon y Le Pen, están encantados con Abascal y éste con ellos, y entre los tres y otros cuantos del mismo corte van a montar una alianza de partidos de ED para las elecciones europeas mientras se ciscan en doña Europa, a la que tratan como una vieja y avariciosa meretriz.]

Solventado este pedazo de inciso, volvamos a lo de Vox en el Ayuntamiento. ¿Qué tienen preparado para la ciudad? ¿Cuál es su idea de Sevilla? Con tal de conseguir votos, ¿gritarán eso de "¡Sevilla para los sevillanos!" o "¡Primero los sevillanos!"? Glup, pues lo llevo claro. Y como yo otros muchos. No nos bastará con el empadronamiento. Esta gente no quiere impurezas. Vox no se resiste al "ahora nos toca a nosotros". No es el primero. El suyo es un populismo más diseñado, con estudios de mercado, pero con un tono similar aunque más rústico ya lo hizo hace años arrasando y avasallando en municipios de Andalucía el GIL de Jesús Gil -¿recuerdan cómo acabaron?-, ciudades clave que controló a lo Soprano (y no tuerzan el gesto, ya sé que hicieron algo parecido, pero no con la misma voracidad, caciques del PSOE, del PP, de IU...). Es justo este paréntesis el que esgrime Vox. En él radica el poder de su mensaje: convierte las siglas de los partidos tradicionales en marcas de chorizos a los que hay que cocinar a la llama. Y les añade Podemos. No sé si en Vox habrán leído a Carl Schmitt -sí, alguno sí que lo ha hecho-: tienen claro que la esencia de la política se basa en la distinción amigo-enemigo. Vox tiene muy claros los suyos. Y a partir de mayo, sevillanos, también en su Ayuntamiento.

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