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La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

¿Un 'Whooper' por 26 euros?

El fin de la neutralidad en la red de Trump no es un asunto interno: EEUU estornudará y en Europa nos resfriaremos

Donde la información hace aguas, la publicidad se crece. Cuando la Comisión Federal de Comunicaciones decidió en diciembre acabar con la neutralidad en la Red, la noticia marcó un par de días la agenda mediática pero tuvo un impacto muy limitado en la opinión pública. Hoy, el anuncio de Burger King recurriendo a sus populares whoppers para criticar la derogación de las medidas que el Gobierno de Obama aprobó en 2015 para blindar la equidad en el ciberespacio vuela entre los internautas.

No hay actores. El vídeo muestra la perplejidad de clientes reales cuando descubren que la fast food también discrimina: te armas de paciencia y desembolsas los 4,99 euros de siempre o asumes un "extra" de hasta 25,99 para que te la entreguen de inmediato. Así planea la Administración Trump que sea internet: uno para ricos y otro para pobres. Una empresa podrá pagar para que su web circule más rápido; los proveedores podrán ofrecer paquetes de servicios parecidos a los de las televisiones por cable donde se prioricen unas compañías frente a otras e, incluso, se puedan bloquear estratégicamente los competidores. Escalas distintas de servicios para los usuarios y para las compañías en función del precio. Más poder para gigantes como Google, Apple, Facebook y Amazon (los llamados GAFA) que ya marcan las reglas del juego y acaparan el ancho de banda. El sistema de peaje que todos conocemos: viejas carreteras, con baches y colapsos, o despejadas autopistas a precios abusivos.

Perdemos los usuarios, pierde la libertad de expresión y pierde la democracia. Por razones comerciales, políticas, religiosas o morales se podrá primar a unos proveedores y castigar a otros. La grandeza del Whooper Netrality, de la Net Neutrality, es que nos permite elegir. La hamburguesa, buena o mala, está ahí al alcance de cualquiera; por el mismo precio y al mismo tiempo.

En Estados Unidos, cinco grandes grupos privados de comunicación controlan el 90% de los medios decidiendo qué es noticia en función de sus intereses. Hay ciudades en las que el periódico, la radio y la televisión tienen ya un mismo dueño; fue uno de los grandes logros de Bush y de aquel Colin Powell que en 2003, desde el púlpito del Consejo de Seguridad de la ONU, convenció al mundo de que Irak tenía armas de destrucción masiva. La derogación de la neutralidad en la red que ahora promueven los republicanos es más que un asunto interno pivotado desde Silicon Valley. Estados Unidos estornudará y en Europa nos resfriaremos.

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