Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Yanquis

EN el debate de la madrugada del miércoles Obama y McCain parecían Buenafuente, encandilando micrófono en mano y dirigiéndose a la concurrencia con chascarrillos, advertencias y mensajes enmelados. Ese gran espectáculo televisivo, coqueteando en la raya de lo hortera, refleja la normalidad de la democracia más antigua del mundo, con sus virtudes y sus defectos. Comparemos el circo USA con los debates de las pasadas elecciones (los de TVE y los de Canal Sur), envarados, inodoros y descaradamente catetos. El amaño PSOE-PP se concibió como un florecimiento de los valores, pero el verdadero tesoro es esa naturalidad de navajeo elegante que se estila por allá.

Pese a estar ya en el principio de su fin como imperio hegemónico, Estados Unidos sigue siendo la reserva audiovisual de Occidente. Antena 3 estrenaba el martes Cazadores de hombres, un traslado integral a España de las producciones estadounidenses. El proyecto de Ficción TV que encabeza Emma Suárez es una muy recomendable serie policíaca que se inspira con acierto en las producciones yanquis, desde la realización de los créditos iniciales a la estética de cada momento. Hubo pocos brindis al spanish way life que tanto abundan en El comisario o en Los hombres de Paco, pasada de cebolla. Cazadores sólo tiene un claro defecto español: lo estirado del capítulo. Pero de eso sólo tiene culpa la cadena. La saturación de colores o el ritmo vibrante en las escenas de acción denotan la mejoría en la elaboración de nuestras producciones, aunque tal vez se abusó en el estreno del trauma de la protagonista, obsesionada con encontrar algún día al asesino de su hija. Cazadores, como las rápidamente desaparecidas Lobos o Plan América, es buena. Pero su principal riesgo es el de los índices que obtenga en una noche tan feroz.

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