La ciudad y los días

carlos / colón

El abuelo tiene un plan

SÓLO en este país de Goya, Benavente y Valle Inclán -pinturas negras, intereses creados y esperpentos- se podía presentar como el segundo espada de una cuadrilla de renovación democrática progresista quien fue subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno que presidió Carlos Arias Navarro, cuyos méritos durante la guerra y la posguerra le valieron el apodo de El carnicero de Málaga. Sólo hace tres años el PSOE le montó una justificada bronca al PP en el Ayuntamiento de Madrid por negarse a quitar el nombre de Arias Navarro a un parque. En aquella ocasión la socialista Noelia Martínez les recordó a los populares lo del carnicero de Málaga. Ahora el anciano que participó en el último Gobierno franquista de Arias Navarro se recicló en UCD, gozó de la Unesco e hizo un regate hacia el PSOE, integrándose en la plataforma de apoyo a Rubalcaba en 2011, hasta encontrar en el ¡Indignaos! de Hessel su nuevo Damasco y escribir los sospechosamente parecidos Reacciona, Basta o Delito de silencio: ha llegado el momento. Es tiempo de acción, sea una de las cabezas de la Convocatoria Cívica que pretende llamar al "poder ciudadano" y la "movilización social" para construir una alternativa política que logre una "auténtica democracia" y "ponga fin a los escándalos de corrupción".

Para lograr este fin nada como que el primer espada sea Garzón, condenado por el Supremo a 11 años de inhabilitación y expulsado de la carrera judicial por realizar escuchas ilegales. En la sentencia se le tachó de "arbitrario" y "totalitario", y se le acusó de "laminar derechos" y ordenar prácticas "propias de sistemas políticos ya superados" al intervenir las comunicaciones entre los abogados y sus defendidos. Como Garzón pidió el certificado de defunción de Franco, tal vez Mayor Zaragoza le pueda dar una pista, ya que participó en el Gobierno de quien dijo a los españoles que había muerto.

Que no cunda el pánico. En este país nunca falta esa razón de la sinrazón que a mi razón se hace, y que de tal manera que mi razón enflaquece, que justifica todo dislate. Mayor ha seguido un camino de perfección que le ha llevado de Arias Navarro a Hessel pasando por Suárez y Rubalcaba. Mientras que Garzón es la víctima de una justicia lacaya del PP. Y santas pascuas. Por eso les arropa la comunidad del anillo progresista con Almudena Grandes, Isabel Coixet, Pilar del Río o Joaquín Sabina. Y Llamazares les aplaude.

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