La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

En el adiós a un artista buen amigo

Coetáneo y casi vecino durante una muy creativa etapa de su vida, fuimos amigos desde que tenía su taller en la que entonces se llamaba calle Aguiar. Paredaño con el taller de tapicería de un sevillista como Antonio Carrillo y de un bético como Pablo Belloso, con Luis Álvarez Duarte compartíamos intensas tertulias con el denominador prácticamente común de la Semana Santa, el fútbol y los toros. O sea, el argumento básico para la conversación en un tiempo que aún no atisbaba la presencia de la flebitis del dictador. Felices sesenta para la salida de la larga noche que sucedió a la guerra más incivil conocida. Y allí nació una amistad que no necesitó de ser alimentada a diario para que perdurase, de ahí que la muerte de Luis me duela como duelen todas las que llegan antes de tiempo. Y es que Luis, que empezó a morirse el domingo pasado, tenía mucho por hacer.

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