La tribuna económica

Gumersindo / Ruiz

La agricultura recuperada

LLAMA la atención que en los debates sobre la crisis se hable tanto de políticas y de reformas muy generales, y tan poco de sectores concretos. Hace algo más un año veíamos a la agricultura con cierto optimismo ante la subida de los precios, y de hecho es el único sector que resiste la crisis y del que se espera un crecimiento. Sin embargo, el menor peso del sector en la economía se nota poco a poco por una caída de la producción y precios, que lleva a una disminución de la renta agraria en un 17% en los últimos 20 años.

Hace unas semanas, en estas mismas páginas, Ignacio Martínez, en una entrevista a Ricardo Serra, presidente de Asaja, recogía algunas medidas necesarias que no son tan difíciles de implantar. Entre ellas, llevar la tecnología de Internet al medio rural, aumentar la seguridad ante los robos, o la formación y estímulo a la profesión de agricultor. Otras cuestiones, como la de los precios, son más complicadas de resolver, pero hay que abordarlas.

Hay, al menos, tres ámbitos que por su importancia deberían ser objeto de un debate casi permanente. Uno, lleno de controversia, es el de la tecnología. En la UE, después de siete años se acaba de dar vía libre al cultivo de Amflora, una variedad transgénica de patata, para usarla en la manufactura de papel de alta resistencia y alimentar ganado. Sin entrar en la discusión de los transgénicos, no puede desconocerse que la agricultura sigue siendo una fuente de riesgos y también de oportunidades. En Andalucía tenemos una buena tradición de investigación y de cooperación entre universidad, empresa y administración pública sobre temas agrarios, que hay que potenciar haciendo hincapié en la modernización de la empresa, adaptando la producción a las dietas y demandas actuales. Otro aspecto es el de los precios; además de los problemas conocidos de la mala distribución de márgenes y beneficios en la cadena que va del productor al distribuidor, los productos agrícolas y materias primas sirven como referencia para productos financieros derivados, que pueden cubrir variaciones en los precios, pero que también se usan para especular. Se discute mucho sobre la especulación en el mundo financiero, pero rara vez se considera este aspecto que afecta a la volatilidad de los precios agrarios.

Y, por último, la política agraria europea sigue siendo una cuestión abierta al debate. España es el tercer país beneficiario después de Francia y Alemania, y tiene que situarse en lo que tiene más futuro; no se trata de producir más de lo mismo, sino mejor, regular mercados, definir condiciones comerciales, invertir en agricultura y medio rural. La discusión sobre el presupuesto 2014 a 2020 de la política agraria común, es tan importante para nosotros como la reforma laboral o el futuro de las pensiones, pero es evidente que no recibe la misma atención. En las mesas políticas sobre la crisis la agricultura debería ser un tema permanente, estableciéndose objetivos y haciendo un seguimiento de los mismos. En este caso no es una cuestión de imaginación, porque se trata de una realidad visible y muy cercana, sino de voluntad y empeño en buscar salidas a la difícil situación en que nos encontramos.

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