La ventana

Luis Carlos Peris

...y ahí siguen los asesinos con sus exigencias

QUINCE años ya, cómo pasa el tiempo, de las cuarentaiocho horas más inquietantes, más espesas y dolorosas que conoce la contemporaneidad. Quince años de la muerte anunciada de Miguel Ángel Blanco durante cuarentaiocho horas exactas, ni un minuto más ni uno menos, justo desde que lo secuestran un jueves en la estación de Ermua hasta que lo encuentran el sábado en Lasarte, junto a un árbol, con un tiro en la nuca y las manos atadas con alambre. Ahí acabó el sinvivir de un país que se puso en pie para clamar contra la más macabra cuenta atrás jamás vivida. Cómo, entre manifestación y declaración, galopaban los minutos hasta esas tétricas cinco de la tarde en todos los relojes del País Vasco, de España y de la Humanidad. Se cumplen los quince años de aquello, la tumba de Miguel Ángel fue profanada y sus restos hubieron de salir de Euskadi, y ahí siguen los asesinos, exigiendo cosas.

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