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¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

El alma de la derecha

Ciudadanos está calando en una juventud de la derecha española que ya no se siente vinculada al viejo espíritu del clan

Las espadas están levantadas en la diestra. La batalla entre el PP y Ciudadanos va mucho más allá que una mera pugna por controlar un determinado espacio socioelectoral. Es, en definitiva, una guerra por controlar el alma de la derecha española, esa que hasta hace sólo unos meses pertenecía en exclusiva al partido del charrán. El gran logro del aznarato fue la creación de un partido monolítico que unificó el complejo puzzle de las derechas, como se las conocía durante la Segunda República, para convertirlo en La Derecha, así, en singular y en mayúscula. Todos se sentían representados y todos tenían su cuota de poder en esa formación tan elástica como reconocible: demócratas cristianos, liberales, conservadores de rancia estirpe... El invento funcionó y se convirtió en una de las maquinarias de poder más efectivas de Europa, pero la corrupción y esa gran debacle social, política y económica a la que llamamos Crisis han hecho que el PP pierda su cetro imperial, la exclusividad del big data de la diestra.

En la derecha española se observa una mutación que, probablemente, cambiará su evolución biológica. Al viejo tronco que representaba el PP, con toda su herencia genética de canovismo, pactismo postfranquista y librecambismo, le ha crecido una rama que busca nuevos cielos: Ciudadanos, un partido que, como todos los fenómenos explosivos, ha crecido desordenadamente, a veces de forma franquiciada y adaptándose al medio político español según le convenía, pero que luce en el pecho la medalla de su valor en Cataluña. La pregunta es si estamos ante un mero cambio de las élites directoras de la derecha o ante algo más profundo. Nuestra opinión es que, más allá de todo lo que tiene de fenómeno fashion, de política de afteroffice, de macronismo ibérico, de espacio desideologizado, Ciudadanos está calando en una juventud de la derecha española que ya no se siente vinculada al viejo espíritu del clan. Esa será su fiel infantería. En definitiva, la eterna querella entre los antiguos y los modernos. Sólo hay que acercarse a los corrillos de la clase media (la de verdad) y enderezar las orejas para captar lo mucho de disputa generacional que hay en la batalla PP-C's. Es el mismo debate que existe entre un maduro Rajoy -con sus paseos gallegos, su cinismo de casino, su demorado ritmo de gato gordo y su hermosa retórica parlamentaria- y un joven Rivera -con sus urgencias e ímpetus de ejecutivo, sus pantalones pitillo y su despacho sin libros-. ¿A quién escogerá la derecha? Darwin no lo hubiese dudado.

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