La alternativa de Beltrán

Beltrán no es tanto un don Quijote como un don Pelayo, que lucha por el PP y debe reconquistar al votante infiel

Algunos ven a Beltrán Pérez como a don Quijote contra un molino de viento. Creen que se va a estrellar en su lucha municipal contra Juan Espadas, que es un combate en desigualdad de condiciones. Pues el alcalde cuenta con la ventaja de no tener grandes enemigos, que en general es mejor que los amigos cuando son de mentirijillas. Es lo que le pasó a Juan Ignacio Zoido: parecía que tenía muchos amigos cuando los legendarios 20 concejales y después los fue perdiendo, o lo que sea. El caso es que las cuentas dejaron de cuadrarle. En los tiempos de Zoido, el PP era el partido más votado en Sevilla, y en las dos elecciones más recientes se vino abajo.

La alternativa de Beltrán Pérez puede que sea quijotesca, pero es la que hay. No existe ninguna otra alternativa, ni a la izquierda, ni a la derecha. Lo dicen las encuestas y lo certifican las percepciones. En la campaña parece que Juan Espadas se ha crecido. Hombre de costumbres serias (y se diría que poco dado a las fantasías), ha optado por poner promesas sobre las mesas, en algunos casos pintorescas. Por su parte, el programa de Beltrán Pérez ofrece una ciudad idílica, una Arcadia, un paraíso terrenal con Semana Santa y Feria, pero apostando por la industria, el turismo sostenible, la investigación, la limpieza, el patrimonio y la cultura, sin barreras, innovadora, moderna, digitalizada, con cuatro líneas de Metro (1, 2, 3 y 4), con 10.000 árboles nuevos por año, con un edificio inteligente para el Ayuntamiento…

En su programa incluye 100 medidas, entre ellas algunas imprevisibles e interesantes. Además de los cheques bebés. Sin embargo, la gente piensa que los partidos hacen los programas para no cumplirlos. La gente mira un programa y no lee ni los titulares, si acaso los dibujitos, la virtualidad, que es el mundo de las utopías. Por eso, la alternativa de Beltrán no depende del programa, sino de la reconquista.

Beltrán no es tanto un don Quijote como un don Pelayo, que lucha por el PP (pero lo esconde), y que debe reconquistar al votante infiel que se le fue a Ciudadanos y a Vox. Ese combate no lo disputará sólo en Los Remedios, Triana, Casco Antiguo, Porvenir, Heliópolis y Nervión. La alternativa de Beltrán depende de los polígonos, al sur, al norte, al este y a donde sea. Depende de la línea frágil que va de Pino Montano a Los Bermejales. Depende de los barrios de la izquierda, de Amate, del Cerro, de Torreblanca, donde el PP no va a ganar, pero tampoco debería hacer el ridículo ni quedar por detrás de Vox.

Ahí es donde se juega la alternativa, triunfar o perder. Ser útil es su combate.

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