La ciudad y los días

carlos / colón

Qué antiguos, los holandeses

HOLANDA, como todo el mundo sabe, es un país pobre, atrasado, reaccionario y democráticamente inmaduro. Será porque durante 40 años fue gobernado por el dictador Frans van Franken Bajamonden. Por eso, digo yo, el 78% de los holandeses están tan contentos con la monarquía parlamentaria que se ha renovado en medio de una festiva marea naranja. La pareja formada por Guillermo Alejandro y Máxima -Argentina en hora punta: Papa y reina de Holanda- sube al trono con un apoyo mayoritario. ¡Serán carcas estos holandeses! Cosas del frankismus, seguro.

Porque es de todos sabido que no existe país moderno, progresista, tolerante y culto que no sea una república, mientras que las monarquías sólo se dan en países reaccionarios, intolerantes, incultos, de poca calidad de vida y pobre tradición democrática. Como Holanda, Bélgica, Suecia, Dinamarca o Inglaterra. España, en cambio, es muchísimo más democrática, y desde hace muchísimos más años; y más, muchísimo más moderna que Holanda y esos otros países marginales. Y además más rica y próspera.

Nadie ignora que los países más democráticos, modernos y prósperos se han librado de sus reyes vía guillotina o Cartagena. Por eso España se estremece de pasión republicana y vive una efervescencia de banderas tricolores. Rojas, gualdas y moradas porque, como es de público conocimiento, al progrerío español le encanta ese austero centro de España llamado Castilla. Y su ilustración no da para reparar errores históricos sobre el mito del pendón morado de Castilla, que nunca usaron los comuneros, o sobre la procedencia episcopal del morado de los tercios castellanos.

También hay unos pocos holandeses que no están contentos con la monarquía. Por eso el ayuntamiento de esa anticuada ciudad que es Ámsterdam -fíjate si es anticuada que no está llena de bloques de pisos y conserva sus adoquines- dispuso seis áreas para la celebración de protestas antimonárquicas, garantizando así que se desarrollaran "en un entorno de seguridad". Aquí somos, perdonen que lo repita, más democráticos y por ello más favorecedores de la libertad de expresión: nos plantamos ante el Príncipe de Asturias en cualquier acto oficial y silbamos, abucheamos e insultamos.

"La monarquía en su función protocolar -ha dicho el secretario general de los socialistas holandeses- tiene un alto grado de adhesión y apoyo en todos los estratos sociales". ¡Serán antiguos!

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