La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

De cuando el arte brota sin forzarlo

Lleva sangre de reyes en las palmas de las manos y el empaque del otro abuelo. Esta niña que rezuma jereles por tós sus cuatro costaos ya puso el mingo en la última Bienal siendo sólo una niña y ha vuelto a alborotar el patio en ese rincón de los cabales que está en la Alameda. Allí, a la sombra misma de Pastora y de Caracol, María Terremoto paró antier las manecillas del reloj del tiempo de una forma tal que no más parecía que Aurora le había pegado un paso atrás a esa vida que se nos va con demasiadas prisas. María aúna quejío y empaque, voz y formas para que en el escenario se junten arte y majestad. Bendita la rama que al tronco sale, esta jerezana no puede negar que es nieta de un faraón del cante y de un genio que llevaba el arte cosido a sus botas de futbolista caro. Nieta de Fernando Terremoto y del bético Antonio Benítez, qué otra cosa podía salir de ahí.

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