Tribuna Económica

gumersindo Ruiz

l as plataformas de financiación participativa

UNA ley reciente (de 27 de Abril) regula las plataformas de financiación, que ponen en contacto a personas o empresas que quieren financiación para sus proyectos, con inversores, profesionales o aficionados, a los que esos proyectos les resultan atractivos y quieren conseguir una rentabilidad. Se trata de financiar actividades empresariales, y se excluyen las donaciones y los préstamos sin interés.

Hay un plazo de seis meses para que las plataformas que anuncian proyectos empresariales en internet, soliciten su adaptación a la ley, y quince para funcionar de acuerdo con la misma; el control de las plataformas lo lleva la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El hecho de que se les haya dado cobertura legal en España, indica la importancia de esta forma de financiación no bancaria, a la que se permite emitir obligaciones y acciones, y, con autorización, gestionar medios de pago. Por lo demás, las plataformas actúan como meros intermediarios que estudian proyectos y los ofrecen a los inversores, y se ocupan de que cumplan las condiciones legales, entre ellas que no superen los dos millones de euros, o cinco millones si se dirigen a inversores acreditados; y que los inversores no profesionales no puedan invertir más de 3.000 euros en un proyecto. También se regulan cuestiones interesantes como la prohibición de que se hipoteque la vivienda habitual como garantía para el proyecto empresarial.

Los últimos datos del Consejo de Estabilidad Financiera nos dicen que la actividad de financiación no bancaria supone aproximadamente la mitad de los activos del sistema bancario mundial, la cuarta parte de los activos financieros globales, y el 120% del producto total del mundo. Las cifras oscilan entre unos 75 y 48 millones de millones de dólares, según lo que se considere. Se incluyen partidas muy diversas, pero una buena parte no es la financiación a empresas y familias, como el crédito al consumo no bancario, sino especulativa, a fondos de inversión y otros intermediarios financieros.

El volumen actual de las plataformas de financiación participativa, en España, es insignificante si lo comparamos con el saldo vivo del crédito bancario, y con los casi quinientos mil millones de crédito nuevo que se espera se de en 2015. Pero su actividad afectará sin duda a la estrategia de las entidades bancarias, principalmente a su visión del crédito a la pequeña y mediana empresa. El crédito nuevo está creciendo de una manera importante, y actualmente el crédito a hogares aumenta en un 20%; a empresas medianas en un 10%; a empresarios individuales en un 25%; y prácticamente no cambia para las empresas grandes. Pero hay que tener en cuenta que estas últimas reciben la mitad del crédito, las medianas la tercera parte, las familias un 15%, y los empresarios individuales un 1,5% del total.

Una conclusión que puede sacarse de estas tendencias en la financiación bancaria, y la regulación de las plataformas no bancarias, es el cambio que experimenta el crédito, y cómo la política autonómica tiene que estar al tanto del mismo para ver qué instituciones financieras públicas son realmente necesarias o no, en el mundo actual.

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