La ciudad y los días

Carlos Colón

El asombroso caso de las dos Sorayas

LA televisión está televizando España. Lo escribo con "z" porque no me refiero a que esté cumpliendo su función informativa televisando lo que sucede en nuestro país, sino a que está convirtiéndolo en un show televisivo al fundir la realidad con la ficción, la política con el espectáculo, lo serio con el esperpento y el Parlamento con un plató.

Vean el asombroso caso de las dos Sorayas, la política del Partido Popular y la tronista de Mujeres, hombres y viceversa. La primera es una destacada política, dicen que con mucho futuro, y la segunda es una teleconcursante que ha adquirido popularidad tras su culebrón amoroso con el musculado Efrén. La Soraya del PP tiene un brillante currículo: mejor expediente de su promoción en la Facultad de Derecho de Valladolid, abogada del Estado con 27 años, secretaria ejecutiva de Política Territorial del Partido Popular en la anterior legislatura, portavoz de su partido en el Congreso en la actual y símbolo del giro al centro liberal y moderado de Rajoy. La Soraya tronista de Tele 5 tiene un currículo, para qué negarlo, más cortito. Es más, muy corto. Por decirlo sin ambages: cortísimo. Sin embargo, la magia potagia de esta España "televizada" ha logrado hacer aparecer a la Soraya política con aires de la Soraya "tronista".

He aquí sobre el escenario a la seria política con gran futuro, a la mujer que simboliza la nueva derecha profesional y política moderna, a la abogada del Estado, a la portavoz parlamentaria; el mago -en este caso, el diario El Mundo- la cubre con un manto negro, dice las palabras mágicas, la descubre con gesto teatral… ¡Y aparece mágicamente convertida en una vampiresa del cine negro que -mirando todo lo provocativamente que puede (que no es mucho) a la cámara- parece haberse caído de culo tras dar un traspiés al retroceder ante no se sabe qué peligro!

¿Se fiaría usted, como elector, de quien obedece tan ciegamente a un fotógrafo como para hacer el indio poniéndose esa negligée, descalzándose, alborotándose los pelos, tirándose al suelo y posando como si fuera Jessica Rabbit, la vampiresa casada con el conejito Roger? El primer mal síntoma del descalabro de las ZP Girls fue la entrega de las ocho ministras socialistas en manos de cinco estilistas, tres maquilladores y un fotógrafo en el famoso posado en la Moncloa para la revista Vogue. El posado film noir de Soraya -la Rajoy Girl del giro a la moderación- podría ser, no el primero, sino un síntoma más del probable descalabro de este PP de Rajoy que ya no sabe qué hacer -¡hasta despelotarse!- para convencernos de su carácter liberal.

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