Visto y oído

Antonio / Sempere

Al atardecer

Fue en El Escorial, en la explanada del monasterio, el pasado mes de julio, cuando un buen día me encontré un amplio dispositivo de unidades móviles de TVE. Todavía tenían el logotipo gigante, blanco sobre azul. En todo San Lorenzo no había ni un solo cartel anunciador de ningún evento que pudiese tener lugar allí. Por lo que pregunté a uno de los guardias de seguridad qué acto se iba a celebrar.

Se trataba de uno de los conciertos del ciclo Música al atardecer. Destinado a un auditorio restringido y respetabilísimo. Una velada que tendría lugar en el patio del monasterio, y en el que participaban tanto la orquesta como el coro de RTVE, con un programa amplio, variado y muy popular, que concluía con una de las corales de El Mesías de Haendel.

La paradoja estaba servida. Esa música llegada al atardecer a unos pocos afortunados recalaría, previsiblemente, al amanecer del día menos pensado, sobre otros tantos espectadores no avisados. Dicho y hecho. Esperé pacientemente, escudriñé cada fin de semana la programación prevista para Los conciertos de La 2, cada vez más difíciles de conocer con la antelación (¿por qué no se anuncian, con lo fácil que sería?), hasta que entrado octubre, llegó el día.

Fue el domingo, a las ocho de la mañana. Mientras amanecía, ahora que las horas de luz van mermando sin contemplaciones. Seré muy ingenuo pero volví a preguntarme qué extraña inercia provoca que estos hechos continúen sucediéndose como algo normal.

Orquestados, y nunca mejor dicho, por Patrimonio Nacional y TVE. El verano próximo podrá repetirse el ritual. El día menos pensado veré otra unidad móvil, esta vez con el nuevo logotipo. Y me dará la pista para saber que se va a grabar otro concierto para ser emitido, varios meses después, al alba.

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