Una autopista ¿y una autovía?

El ministro Ábalos para dar coba con las infraestructuras prometidas a los sevillanos es un fenómeno

Son curiosas las declaraciones de Francisco José Toajas, alcalde de Las Cabezas de San Juan y vicepresidente de la Diputación de Sevilla, publicadas en este Diario. Aboga públicamente por no construir la autovía de la A-4 completa hasta Jerez. Es curioso porque, hasta ahora, los alcaldes de esa comarca habían defendido lo contrario, con manifestaciones y demás avíos. Se debe advertir que el señor Toajas no es un alcalde cualquiera, sino uno de los sanchistas sevillanos. Decir eso, a la vuelta de un viaje a Madrid, da que pensar. A cambio, defiende la construcción de un tercer carril en la autopista, una vez que ya se ha levantado el peaje y se ha llenado de camiones. Pero no es lo mismo, porque una autopista y una autovía no tienen tres carriles, sino cuatro. Y una autovía de la A-4, conectada también hacia las playas de Sanlúcar y Chipiona, despejaría la autopista, que este verano se colapsará.

Una vez más, la provincia de Sevilla puede salir perjudicada. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos (aparte del episodio del avión con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez), tiene dotes artísticas. Para dar coba con las infraestructuras prometidas a los sevillanos es un fenómeno. Por un lado, está intentando convencer de que sería mucho mejor (y más baratito) un puente, en vez de construir los túneles de la SE-40 para cruzar el río. Ese globo sonda lo lanzaron sanchistas de confianza, como el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano.

Ahora resulta que otro sanchista lanza otro globo sonda, para ahorrarse la autovía de la A-4 en el tramo que falta hasta Jerez. El 30 de diciembre pasado publiqué un artículo en esta sección, donde apuntaba, en relación con el fin del peaje: "Puede ser la excusa perfecta para que el Ministerio de Fomento, encabezado José Luis Ábalos (que ya ha cuantificado la disminución de ingresos por el IVA de los peajes en un 5%), decida no terminar, o ralentizar aún más, las obras para la autovía de la A-4 en el tramo entre Jerez y Dos Hermanas".

Cuando vino de visita el ministro dijo que terminarían la autovía, pero la credibilidad de lo que promete Ábalos es discutible. Está por ver lo que ocurrirá después del verano, que será la prueba de fuego para las autopistas liberalizadas de Sevilla a Cádiz y de Alicante a Tarragona. Pero es curioso: los mismos que criticaron al Gobierno de Rajoy, por demorar las obras de la autovía A-4, cambian de opinión en cuanto hemos tenido un Gobierno del PSOE y de Unidas Podemos. ¡Qué casualidad! Una vez más, la doble vara de medir, que tanto perjudica a Sevilla.

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