Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

En la bienvenida alborozada a otro hijo

En el verano de fichajes más espectaculares, la vuelta de Jesús Navas es lo que más ilusiona

Como José Antonio Reyes, otro hijo de Pablo Blanco y de Jesús Rodríguez de Moya, que ha ejercido de pródigo para volver a sus orígenes, Jesús Navas, de nuevo en Nervión como propietario natural de toda la banda derecha según ataque el Sevilla. Han pasado casi catorce años de aquel debut de Jesús en el primer equipo y en un partido que dejó un enorme poso de amargura por un gol del gigantesco Domoraud sobre la última campana.

Fue en Montjuïc y a falta de diez minutos para el final decidió Joaquín Caparrós darle bola al duendecillo de Los Palacios a fin de buscar la victoria con su verticalidad y desborde. Mucha agua pasó bajo los puentes desde aquel 23 de noviembre de 2003, más tarde llegaría aquel golazo en San Mamés, su titularidad indiscutible, sus peleas consigo mismo y con esas concentraciones largas que tanto demoraron su internacionalidad, y los títulos en cadena con Juande y luego con Álvarez.

Pero el fútbol español siempre lo recordará por aquella forma en que sacó a España de un rincón mediante un demarrage de los suyos para que Iniesta hiciese el resto y el Mundial dejara de ser un sueño inalcanzable. Tres años más estuvo deleitando a la parroquia de Nervión mientras iba dejando rivales atrás de la misma forma que dejaba rivales y charcos aquella tarde lluviosa de Los Palacios en que dejó absorto a un Pablo Blanco que fue a ver a un portero y se encontró con Jesús.

Cuatro años en Manchester, casi titular con Pellegrini y suplente con Guardiola, para recalar en su casa. Y resulta que en el año de más fichajes es la vuelta de Jesús Navas lo que más ilusiona al sevillismo. Su largo tira y afloja tenía con los nervios disparatados a la afición que le vio nacer, desarrollarse y triunfar a lo grande. Como Reyes, vuelve por la puerta grande como una especie de galáctico de los de verdad y que abre un compás esperanzado en pos de una ilusión.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios