Hoja de ruta

Ignacio Martínez

El bono de Juanfran

HACE mucho, varios alcaldes antes de Monteseirín, pedí una licencia de obras en Sevilla, para arreglar una casa que había comprado. Como no me contestaban, pasados unos meses presenté otra solicitud. Pero la primera siguió su curso y un día un policía municipal vino al piso en el que vivía para entregarme el permiso de obra. Había pasado un año y la licencia me la daban para aquella vivienda en la que estaba alquilado y no para la casa nueva. Tarde y mal, un buen trabajo de la burocracia. Pensé que debería haber un sistema de bonos, por el que la administración, las empresas, los organismos públicos compensen a los ciudadanos cada vez que les causen un grave perjuicio.

He vuelto a acordarme de los bonos cuando se implantó el carné por puntos en 2006. Buen invento en el que están previstos dos puntos de regalo para los conductores que no pierdan ninguno en tres años. Y, la semana pasada, ha vuelto a mi cabeza la idea, a propósito de la injusta expulsión de un jugador del Osasuna llamado Juanfran en el Bernabeu, en un partido contra el Real Madrid. Le hicieron dos penaltis y el árbitro en vez de pitarlos le sacó una tarjeta amarilla en cada uno. Tuvo hasta la chulería de decirle al jugador que aprenda a tirarse. E incluso en el túnel de vestuarios, cuando los futbolistas navarros le aseguraban que ya vería en la televisión cómo se había equivocado, contestó: "Podéis meteros la televisión por el culo". Con perdón.

Uno de los comités disciplinarios de la Liga le ha quitó una tarjeta a Juanfran, para que pudiese jugar el sábado con su equipo contra el Villareal. Me parece totalmente injusto: no sólo deberían haberle quitado las dos tarjetas, sino que debieron concederle un bono por dos amarillas. Es decir que cuando cometa en el futuro una falta merecedora de tarjeta podría sacar su bono y canjearla. Lo mismo debería ocurrirle a un empresario al que le tardan en dar el permiso de apertura o los papeles para la constitución de la sociedad. Cuando se los den con retraso, deberían adjuntar uno o varios bonos con los que evitar posibles sanciones en el futuro. Escriban ustedes su propia lista: retrasos en un pleito judicial, en las devoluciones de Hacienda, en darle de baja en su compañía de móvil, todo eso compensado con su bono.

El futbolista en cuestión es un héroe. Le expulsaron del campo por dos acciones de las que era completamente inocente, perjudicaron a su equipo, hasta el punto de hacerle perder el partido, y logró controlarse. Con casi cualquier otro tipo de persona, la integridad del árbitro habría corrido un serio peligro. Este hombre, Juanfran, haría un buen papel de mediador en graves conflictos, en donde la templanza sea necesaria. Es un descubrimiento. Como lo serían los bonos contra los errores o abusos.

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