La ciudad y los días

carlos / colón

Más burros que ciegos

EL estupendo artículo de Fernando Bejines publicado ayer en este periódico -Patrimonio cultural, crisis y ceguera- convierte a su autor en un neoclásico y en un señorito o un facha. Un neoclásico porque escribir sobre la destrucción del patrimonio en Sevilla, y sobre la ceguera de las autoridades para con él, supone el retorno al clasicismo del gran tema sevillano del llanto por los cielos que perdimos, el "quejío" ante las autoridades indolentes y el reproche a la ciudadanía indiferente. Un señorito o un facha porque lo primero era lo que los falangistones llamaban a los pocos que en los años 60 y 70 se atrevieron a denunciar la destrucción del patrimonio. Lo segundo, facha, es lo que los progres llaman hoy a quien defienda el patrimonio frente a los poderes socialistas. Ya saben que en este país nuestro nada es verdad y nada es mentira, todo es del color del partido del que se cobra.

Si las setas de la Encarnación las hubiera levantado un Ayuntamiento popular, las atacarían quienes ahora las defienden. Con la Hacienda Mejorada Baja sucede lo mismo: si la Junta fuera del PP los mismos que ahora dan largas acusarían a la derecha de grosero desinterés hacia el patrimonio. En lo que probablemente tendrían razón, aunque carecieran de legitimidad moral para decirlo. Porque izquierda y derecha no quiere decir nada en lo que a conservación o destrucción del patrimonio se refiere. Por encima de las siglas (resulta ridículo hablar de ideas o ideologías en estos tiempos filibusteros de ERE y Bárcenas) les une un idéntico desdén por el arte, la cultura y la historia en el sentido serio de que estas palabras tienen.

"La contestación recibida en el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca a su petición razonada para iniciar el expediente de incoación como Bien de Interés Cultural para el edificio Hacienda Mejorada Baja -escribe Bejines- es un ejemplo perfecto de premeditada ceguera patrimonial". No creo que sea ceguera. Ven muy bien y saben lo que desprecian. Bejines llama ceguera patrimonial a un ver incapaz de percatarse del valor de lo que se ve. Incluso puede que sean conscientes de su valor: para ellos, ninguno. El mismo que tuvieron el Café Madrid, el teatro San Fernando, el palacio que fue colegio escolapio, el Colegio de San Miguel, la Encarnación o la plaza del Duque. En esto, como en la corrupción, no hay izquierda ni derecha. Sólo desprecio hacia el patrimonio.

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