La ventana

Luis Carlos Peris

Una calle merecida y objetable

MERECIDÍSIMA se tiene la memoria que Antonio Puerta tenga una calle en Sevilla, en su ciudad de nacimiento y de sentimiento. La muerte de Antonio tuvo una carga sentimental enorme por lo que de caída de héroe joven encerró. Que un futbolista caiga con las botas puestas da mucho juego y si ese personaje es uno de los nuestros, pues más que justificado que una calle lleve su nombre. Pero la cuestión tiene un pero y es que cuando se le da nuevo nombre a algo no debe ser a costa de borrar el que tenía. Está muy bien que se rotule con su nombre la calle donde vivió, pero es una bofetada a la historia que se caiga del nomenclátor el nombre de Armando Palacio Valdés, escritor asturiano que instaló una de sus obras, La Hermana San Sulpicio, aquí en nuestra tierra. Es una medida de muy buen gusto darle calle al futbolista muerto en plena juventud, pero de muy malo borrar a un escritor del nomenclátor.

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