Las dos orillas

José Joaquín León

El camarero de la Moncloa

ALGO huele en la cocina de las autonomías. Mientras sus señorías hablan de liquidar la cuenta del café para todos, o servir una nueva ronda y la pagamos entre todos, no hay que perder de vista lo que pasa con las tazas del País Vasco y Cataluña. Será por casualidad, pero se ha dado la circunstancia de que ayer, el mismo día que Batasuna dice formalmente que está en contra de la violencia en el País Vasco, Zapatero recibió al presidente de la Generalitat, Artur Mas, en la Moncloa. Para hablar de los dineros públicos del Estado y Cataluña, por supuesto.

En el final de los tiempos del presidente Zapatero, debilitado como está por la crisis, además de rectificar y hacer todo lo contrario de lo que hizo, le quedan dos asignaturas pendientes en las que aún sueña con conseguir nota: el final del terrorismo en el País Vasco y un acuerdo económico que le devuelva los votos perdidos en Cataluña. Para que el PSOE no sufra un varapalo de incalculables proporciones en 2012, es fundamental que estas dos jugadas le salgan bien. El País Vasco y Cataluña están, junto con Andalucía, en las claves electorales de los socialistas. Cuando el PSOE obtiene malos resultados en Cataluña y el País Vasco, el PP gana siempre las elecciones generales. Por el contrario, cuando el PSOE tuvo mejores resultados en las circunscripciones catalanas y vascas, consiguió que Felipe, primero, y Zapatero, después, llegaran a la Moncloa.

Entre las dos, para el PSOE es más importante Cataluña que el País Vasco. Con la repetición de unos resultados como los que tuvo Montilla en las últimas elecciones catalanas, Mariano Rajoy tendría un pie y tres cuartos del otro en la Moncloa. Zapatero lo sabe y Rubalcaba mejor que él todavía. Por consiguiente, el encuentro de ayer del presidente con Artur Mas abrirá el camino a nuevas concesiones a Cataluña. Este no es un problema político para CiU, sino de más o menos euros.

Por el contrario, el problema del País Vasco sí es político. Marcelino Iglesias, secretario de Organización del PSOE, dijo ayer que los nuevos estatutos del partido batasuno son "una mejora notable", aunque eso no signifique que puedan participar en las próximas elecciones municipales. Aún no se ha dado ese paso, pero lo normal es que al final les permitan concurrir. En caso contrario, ETA volvería a lo suyo en cuanto pueda. Lo que va a pasar en el País Vasco es demasiado previsible, es como una obra de teatro cuyo final intuimos antes de que llegue.

Zapatero no va a cambiar el Estado de las Autonomías antes de las elecciones. Habrá café para todos, sí, pero unas tazas estarán mejor servidas que otras. El camarero que reparte en la Moncloa ya sabe el precio del café y donde tiene que servir la mejor parte.

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