La ventana

Luis Carlos Peris

El cambio mayor, el del termómetro

ESTAMOS instalados en el invierno más crudo, más inesperadamente crudo, que no recuerdo un coletazo de abril tan extremo, con ese pendulazo mercurial que fue del sahariano mediodía ferial a estos fríos que a tanta gente ha mandado a la cama. Frío que nos ha cogido con la guardia baja y la estupefacción por todo lo alto después de que la travesía del recinto ferial fuese como una París-Dakar como de andar por casa y que pedía a gritos salacot y camello. Amanece 1 de Mayo, Fiesta del Trabajo desde que fuese creada hace siglo y cuarto en homenaje a los mártires de Chicago. Cuando el franquismo, y a falta de impensables huelgas, la celebración se circunscribía a retransmitir por televisión una corrida del Cordobés, amén de la insufrible demostración sindical en el Bernabéu bajo la presidencia de Franco. Todo ha cambiado, hasta esa temperatura que pasó de asarnos a helarnos.

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