Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

El cambio tras el cambio en Sevilla

Antes de las elecciones autonómicas Espadas respiraba tranquilo y ahora el mejor de sus balances se queda corto en el escenario que se avecina

Juan Espadas se presentó en la campaña electoral que le dio la Alcaldía de Sevilla como el alcalde del cambio. El mandato entra en la recta final, que será corta y más imprevisible de lo esperado a la vista del terremoto autonómico. ¿Ha cumplido con su palabra?

Todo gobierno tiene sus luces y sombras, tenues cuando se está libre de grandes escándalos. El balance, a primera vista, no parece muy brillante, pero es cierto que sí es positivo y que en los últimos cuatro años Sevilla ha experimentado, para bien, un cambio. ¿Cuál? La economía se ha reactivado, el paro se ha reducido y se han desbloqueado proyectos que eran y siguen siendo claves para la capital.

¿Eso es mérito del gobierno local o es una mera traslación del escenario general? De todo un poco. El empleo se ha reactivado en gran parte gracias a sectores pujantes como el turismo, donde Sevilla ha hecho sus deberes muy bien, y de la construcción, un viento favorable que Espadas ha aprovechado bien para sacar adelante muchas promociones y proyectos varados. Sí es mérito propio que se haya rebajado el endeudamiento y que, con un gobierno en minoría, haya sacado adelante cada año las cuentas municipales. Ahí no hay duda. Y justo es reconocer la innovación en materia de empleo social y vivienda y las inversiones en patrimonio histórico y en los barrios, donde al final del mandato se sumarán medio millar de actuaciones. ¿Se han acometido un poco tarde? Es posible, como ocurre con las intervenciones en el arbolado y el desbloqueo de proyectos estrella como pueden ser Artillería o naves de Renfe. Va a ser verdad eso que lamentaba Zoido de que un mandato siempre se le queda corto a un alcalde.

Aún así, antes del otro gran cambio, el del gobierno de la Junta de Andalucía, Espadas respiraba tranquilo, siempre con la precaución obligada de un político sensato. Pero el panorama es ahora bien distinto. No hay administración amiga, y hay que reconocer que eso ayuda. Y, al margen de conocer quiénes serán sus contrincantes en las próximas municipales, la irrupción de Vox, se rumorea que con un candidato mediático y con labia suficiente para llevarse a su terreno a muchos en la capital, y el empuje que puede tener ahora en el PP un aspirante como Beltrán Pérez, que en el PSOE habían considerado de lo más inofensivo, lo cambia todo.

En su mensaje navideño (por cierto, este año acierta con un mensaje de felicitación laico, pero con una imagen religiosa), el alcalde aludía a la necesidad de renovar las ilusiones y afrontar los retos con fuerza aprovechando una efemérides, el Año Magallanes, a la que la gran mayoría de los sevillanos están ajenos y que pretende colocar a Sevilla en el centro del mundo, salvando las diferencias con el 92. ¿Será Espadas capaz de contagiar de entusiasmo al personal? Parece difícil.

Bien es sabido que los propósitos de año nuevo casi nunca se cumplen. Quien lo consigue es porque lleva a cabo un plan a menor plazo. Y Espadas, visto lo visto, tendrá que ir poniéndose nuevas metas día a día. Así hasta mayo.

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