EL termómetro de la información del tiempo es el único en el que los andaluces tenemos protagonismo per se en toda España. Los termómetros de la política, la economía y la cultura sólo indican el pertinaz centralismo madrileño y la subida de notoriedad de las comunidades autónomas que son la moneda de cambio de las negociaciones parlamentarias. Desde que Andalucía conquistó políticamente hace 31 años su estatus de autonomía plena que puede celebrar sus elecciones regionales por separado respecto de las nacionales y de las municipales, se ha hecho lamentable dejación de dicha prerrogativa y se ha invisibilizado a nivel español la envergadura política de la comunidad más poblada.

Si se confirma que la Operación Rubalcaba va unida a la convocatoria anticipada de elecciones generales en noviembre, sería otra traición a la identidad andaluza que Griñán incumpliera su compromiso de organizar los comicios autonómicos cuando tocan, en marzo de 2012. Tanto en Madrid como en Sevilla hay camarillas socialistas que le presionan para que emule a Chaves y subordine la urna andaluza a la batalla nacional en una convocatoria conjunta que, una vez más, oculte dentro y fuera de Andalucía el debate sobre los temas específicamente andaluces. Le aconsejan que no salga a pecho descubierto a la batalla por los votos y que se refugie en el efecto Rubalcaba, en una campaña en la que se hable cien veces más de Bildu y de Artur Mas que de Sevilla o Granada.

El presidente de la Junta, a la vez candidato y secretario general, haría un gran servicio a Andalucía cumpliendo su palabra y evitando que seamos de nuevo la única autonomía cuyas legislaturas no duran cuatro años porque al PSOE le venga en gana suprimir nuestro derecho constitucional a una campaña sólo para nosotros, como el País Vasco, Cataluña y Galicia, y cercenar que protagonicemos varias semanas el debate político español.

Si algún día escarmientan, se darán cuenta del rédito electoral que aporta ponerse al servicio de los intereses andaluces sea cual sea la coyuntura nacional. Así volveríamos a ser lo que fuimos el 28-F.

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