Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La catarsis, de la mano del parón liguero

ASÍ como el providencial gol de Rakitic ha maquillado la fealdad que tuvo el juego del Sevilla, la vergonzante derrota de Getafe ha disparado las alarmas en el Betis. Así es el fútbol y todos esos ingredientes hacen que el guiso sepa y no se quede en algo insípido. Mayormente ocurre esto cuando aparecen estas interrupciones en el campeonato que convierten los minutos en días y los días en semanas donde habita el aburrimiento.

Juega la selección y se para el fútbol que más le interesa al aficionado. Y en este parón coinciden cuestiones que en circunstancias de normalidad pasarían desapercibidas. Decíamos el otro día que lo mejor que trajo la octava jornada para el fútbol según Sevilla fueron los resultados. Para el Sevilla porque edulcoró una tarde que estaba rompiendo en amarga y para el Betis porque pudo ser peor, infinitamente más doloroso de como resultó el 3-1 favorable al Getafe.

Resultados ambos que produjeron una catarsis en la tabla clasificatoria y que provocaron que el parón se viva con alegría en el Sevilla y depresivamente en el Betis. El gol de Rakitic atenuó la virulencia de las críticas que recibe Unai desde todos los flancos. Como lo que verdaderamente importa es ganar, ese gol sobre la campana más postrera ha acarreado una forma de afrontar el parón con más alegría y como si en vez de jugar mal se hubiera jugado bien.

En la otra orilla, el pesimismo aparece para que ya hasta se nombre la palabra fatídica, el descenso. Es lo que tiene el fútbol, que de la euforia a la depresión hay un trecho muy corto. Ya se cuestiona todo en el nido verdiblanco; desde la conveniencia de tantas rotaciones que tan pocas cosas garantiza hasta la solvencia de un plantel diseñado a coste casi cero. Y lo peor de todo es que el tiempo para la revancha es más largo y, por ende, menos soportable...o más agradable.

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