Desenfocado

Pedro Ingelmo / Pingelmo@grupojoly.com

Los chicos de San Severo pagarán por todos

Languidece el espíritu logse, ese buenismo que hizo de nuestras aulas un feliz colegueo consistente en que el alumno, a cambio de tener que estudiar contra su voluntad hasta los 16, podía llamar al profesor tío, tronco y macho. Es una simplificación, naturalmente. La Logse era más cosas. A día de hoy, es mentar la bicha para gran parte de los docentes. Pero se está produciendo un cambio. Empieza a escucharse una palabra por la que un miembro del sistema educativo hubiera sido apaleado con sólo pronunciarla hace unos años: autoridad. Hasta el ministro habla ahora de la "necesaria" autoridad.

En ese contexto, colocar en un reality a un grupo de zánganos que son restos de castings y devolverles a la escuela de los años 60 es un experimento que relame a los profesores. Pocas personas van a ser más envidiadas que los auténticos profesores, no actores, que tienen como encargo meter en vereda a una colección de chulitos, ignorantes y verduleras, con los medios que hace mucho que tienen prohibidos en sus centros de trabajo reales. En el virtual San Severo pueden. La venganza está servida. Curso del 63, que es la producción de Antena 3 que se estrenó el pasado lunes, sigue un modelo de enorme éxito en el extranjero y apunta a que podrá satisfacer la necesidad de escape morboso de quienes cada día se encierran en un instituto como quien lo hace en la jaula de los leones, pero sin látigo.

El programa puede dar claves. El primer día ya dio una. Preguntan al padre de uno de los concursantes cómo ha visto a su hijo después de recibir una reprimenda. El padre contesta: "Le he visto muy bien, muy templado. Llego a ser yo y le meto una hostia". Y en esa declaración de principios se resume nuestro sistema educativo.

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