Visto y Oído

Antonio Sempere

Nuestro cine

EL primer año de Historia de nuestro cine ha pasado volando. Lo que da a entender que de lo que queda ni nos vamos a enterar. Cuando se está tan a gusto, el tiempo corre. Y nos sucede cada noche cuando invitamos a entrar en el salón de casa a Elena S. Sánchez y sus excelsos acompañantes. Elena, que se estrenó en punta, bordando su papel, acertadísima en su documentación, cuestionario, apostillas y repreguntas, a estas alturas, ha alcanzado ese nivel de perfección que hace que todo lo que hace parezca facilísimo. Como si fluyera. Y es que en parte es así. Sucede cuando la labor que se realiza es tan gratificante para quien la lleva a cabo.

A lo largo de estas 52 semanas he descubierto y redescubierto a no pocos críticos y estudiosos del cine que se han ido revelando como estupendos comunicadores. Es el caso del estupendo Javier Ocaña, uno de nuestros mejores cronistas en la prensa escrita, que a base de rodaje está apuntalando sus intervenciones con verdadera autoridad moral. La que en ningún momento falta a Luis E. Parés y a todos sus compañeros veteranos.

Los coloquios saben a poco. Es verdad que en televisión el tiempo es oro. Pero si en lugar de editarlos, dejándolos en media hora raspada, se conservara la hora y pico de duración de los originales, todos saldríamos ganando. La noche del cine español de Fernando Méndez-Leite, entre 1984 y 1986, tenía una duración de más de 70 minutos, película aparte. Y no pesaba nada. Miren en la página web si no me creen.

La presentación diaria también sabe a poco. Es puro zumo, sí, pero cabría saborearla un poco más. Intervenciones tan exquisitas como la de Virginia García hablando de El espontáneo, nos saben solamente a aperitivo. Felicidades a todos. Y a Paco Quintanar, el director.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios