La lluvia en Sevilla

No es ciudad para niños

Prohibido jugar. Dice el Ayuntamiento que no hay recursos para reabrir los parques infantiles

Una ciudad pensada desde los niños, cuyo plan urbanístico tuviera realmente presentes las necesidades de los más pequeños e incluso su mirada sobre las cosas, sería una ciudad inclusiva de veras, por supuesto más verde, menos agresiva, más humana y acogedora con las personas que tienen necesidades especiales". Éstas fueron -cito de memoria- las palabras del arquitecto GianLuca Stasi, con quien compartí un encuentro casual y unas cervezas días antes del confinamiento. Me recomendó varios libros (The Child in the City, de Ward y La città dei bambini, de Tonucci) y me hizo la pregunta incómoda que, junto a otros colaboradores, hizo en la Biennale de Lyon: "Los arquitectos, los planificadores, los poderes políticos y la sociedad en general, ¿estaríamos dispuestos a escuchar a los niños para planificar ciudades más felices, o -por el contrario- le tenemos miedo a los niños?". Sostenía que tener en cuenta verdaderamente a la chiquillería reduciría la brecha entre quienes administran y planifican la ciudad y las gentes de a pie. Me quedé en silencio, mirando la calle donde nos encontrábamos.

A los pocos días, una espesa capa de tensa calma cubrió la ciudad. El Gobierno de España había ordenado el confinamiento del país. Como saben, el encierro fue especialmente estricto para la infancia, y muy duro para los menores que no tienen jardín, hermanos o apenas espacio: en Sevilla, la mayoría de niños y niñas cumplen al menos uno (si no todos) de estos requisitos. Se portaron, algunos, incluso mejor que sus adultos. Ahora, la vuelta al cole implica un aquietamiento de los pequeños, un detener su impulso de abrazar, moverse, gritar, jugar. ¿Dónde cubrir la necesidad esencial que tiene la infancia de jugar? Traigo malas noticias: en la ciudad de Sevilla, las zonas de juego infantil están precintadas. Podrían abrirse, siguiendo el protocolo y las medidas de limpieza de seguridad que para tal efecto ha publicado la Junta. Según leo, el Consistorio dice que no hay recursos suficientes para abrir los parques, por lo que se mantienen cerrados, punto. ¿Qué hacen las madres y padres con sus chiquillos? ¿Llevárselos al centro comercial o al bar, como si acaso fueran sitios más seguros y edificantes para los pequeños? Y, ¿qué hacen los niños?, ¿dejar de serlo? Leo en Facebook la reflexión de la pedagoga, narradora oral y madre de dos pequeñajos Alicia Bululù: "Bastante teníamos con que las zonas de recreo estaban llenas de colillas, cristales, parches, agujeros, poca sombra, nada de verde, y poco predispuestas al juego creativo. Para que encima nos limiten el uso de lo que nos pertenece. Cómo se nota que viven ustedes de espaldas a la ciudad. No crían en este asfalto donde tienes que elegir si tu hijo juega donde mean los perros o donde pasan los coches". Definitivamente, Sevilla no es ciudad para niños. Ello es, estrictamente, un fracaso.

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