Desde mi córner

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Hay cláusulas sólo testimoniales

Sin nada por escrito, el rojo en Heliópolis y el verde en Nervión eran colores pecaminosos

Cuando Paco Buyo abandonó Sevilla rumbo al Bernabéu, el club sevillista fichó a Fernando, el portero del Málaga. Natural de Ronda y de marcada vocación andalucista, Fernando siempre vestía jersey verde desde que empezó de juvenil. ¿Alguien lo vio alguna vez vestir de verde como guardameta del Sevilla? Es un código tácito, de la misma manera que nunca jamás un portero del Betis ha sacado indumentaria de color rojo.

Viene al caso por la polvareda que ha levantado uno de los puntos que recoge el contrato que vincula a Rafael Van der Vaart con el Real Betis Balompié. En él se puntualiza que el ex futbolista holandés no puede calzar botas rojas y una inmensa mayoría se ha extrañado sobremanera. Y no sé qué grado de extrañeza despertará saber que todos los futbolistas del Betis tienen esa cláusula en sus contratos. Que luego no se cumpla es otra cosa y esto sí que es motivo de extrañeza.

Los patrocinios suelen ser la causa por la que hay béticos, o lo que sean, que juegan con botas rojas. La pela es la pela y a hacer gárgaras la letra del contrato en pos del espíritu monetario es lo que se lleva. Cuando en los vestuarios, el más fundamentalista era el utillero no había que meter cláusula alguna en los contratos. Enseguida Pedro Duque en el Sevilla o Alberto Tenorio en el Betis iban a permitir que un futbolista de su club luciese lo que consideraban infamante, enseguida...

Ahora ha salido a la luz el contrato de Van der Vaart a causa de motivos más serios y el mundo se ha enterado de cuestiones que sólo conocían unos cuantos. Hay que ver el juego parafutbolístico que está dando la relación del acabado futbolista con el Betis. Cuando las cosas eran mucho más racionales, a ningún futbolista se le ocurría lucir algo de color prohibido. Ahora hay que meter cláusula al respecto y no sé por qué, ya que suelen pasársela por el forro de sus caprichos.

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