observatorio financiero

Isabel Sánchez

Las claves para invertir en el segundo semestre

Cuando los mercados de valores han tenido un comportamiento tan positivo (a modo de ejemplo, el Íbex 35 terminó el primer semestre del año con más de un 10% de rentabilidad, y en los últimos 12 meses el índice español acumula ya un 35% de revalorización), es tiempo de pararse a pensar si la distribución de nuestro patrimonio financiero es hoy o no el correcto. Sobre todo teniendo en cuenta que tenemos medio año por delante, es decir, la mitad del partido está aún sin jugar.

Ver categorías de fondos de inversión subiendo este año una media del 27%, como es el caso de la renta variable india, o del 23%, en el caso de las compañías de oro y metales preciosos, puede crear un doble efecto: por una parte, un cierto vértigo (el mercado no puede subir eternamente; y, de hecho, ya estamos asistiendo a correcciones en algunos mercados); por otra, la sensación de que nos estamos perdiendo la fiesta. Mucho cuidado, porque, en primer lugar, no todos los mercados, ni todos los activos, ofrecen ese extraordinario rendimiento y, en segundo lugar, porque es posible que nuestro umbral de sueño no nos permita afrontar determinadas inversiones.

¿Qué es lo que podemos esperar de esta segunda parte del año ya iniciada? Nuestra apuesta sigue siendo la renta variable. Nos parece el activo más atractivo, sobre todo, en comparación con la renta fija. Pero se impone un enfoque muy selectivo -a través de fondos de inversión muy flexibles- y, clave, un respeto absoluto, en todo momento, de nuestra capacidad para asumir riesgos. Por supuesto, siempre con una correcta diversificación de las carteras. Pero vayamos por partes:

Renta variable. En general, las perspectivas son positivas para los mercados bursátiles desarrollados, sobre todo para Europa y Estados Unidos. La economía americana parece haber superado por fin la crisis económica y, si bien es cierto que siguen apareciendo datos mixtos, en términos globales, podemos decir que el país progresa adecuadamente (recuperación del sector inmobiliario, mejora de los beneficios empresariales, creación de puestos de trabajo…). En Europa, la crisis está más "enquistada". Continúan existiendo grandes divergencias entre unos países y otros; a lo que se suma el hecho de que la recuperación de las distintas economías (pese al apoyo del BCE), está muy ligada a la toma de decisiones políticas nacionales. En muchas naciones (sobre todo en las llamadas periféricas, como es el caso de España) sigue sin fluir el crédito; y no hay una mejora significativa en términos de creación de empleo. No obstante, poco a poco, los datos macroeconómicos mejoran. Además, la crisis ha servido de acicate para que muchas compañías pongan en orden sus cuentas. El mercado espera una mejora de los beneficios empresariales a lo largo de esta segunda parte del año; y eso, sin duda, podría seguir proporcionando buenas oportunidades de inversión.

El problema es que los mercados bursátiles han subido mucho y, en cierta medida, se ha instalado un "mal de altura" difícil de cuantificar. Nosotros no poseemos la "bola de cristal" que nos permita ver qué va a pasar en el corto plazo. Lo que sí tenemos claro es lo siguiente:

a) Que la tendencia de fondo de las principales bolsas del mundo es alcista (nos gusta, por este orden, Europa, EEUU, y, siendo muy selectivos, también algunos emergentes), con unos tipos de interés excepcionalmente bajos y un entorno marcado por la abundancia de liquidez.

b) Que la volatilidad nos acompañará en este viaje y tendremos que estar preparados para asumir correcciones (sanas, por otro lado) en los mercados.

Bajo este entorno, nuestra recomendación es ser muy cautos y selectivos; aunque -salvo para el caso de inversores muy conservadores-, creemos interesante seguir aprovechando esta tendencia alcista de fondo, siempre con un horizonte de medio y largo plazo.

Renta fija. No podemos decir lo mismo de la renta fija, donde - en este entorno de tipos de interés tan extraordinariamente bajos- las oportunidades parecen estar agotándose. Siendo muy selectivos, nuestra apuesta para los próximos meses son los fondos de renta fija europea de corto plazo de gestión flexible, cuyas carteras estén invertidas tanto en deuda pública como privada, sobre todo, de la "periferia" de la zona euro. También podría ser interesante explorar algunos fondos que inviertan (con mucha flexibilidad) en renta fija corporativa europea de medio plazo. Y, para los perfiles más agresivos, una idea interesante son fondos de renta fija emergente -renta fija emitida por Estados o empresas ubicadas en países en vías de desarrollo, en divisa fuerte (sobre todo dólar USA) y con vencimientos de corto/medio plazo (por la mayor liquidez)-. Y, por ahora, siempre a través de fondos de inversión cuya clase seleccionada cubra el riesgo divisa a euros.

No nos olvidemos, de cara a esta segunda parte de año, de determinados fondos mixtos de renta fija, o de variable, pero siempre "especiales" en su gestión, que siguen mostrando un comportamiento muy notable y que, gracias a ellos, muchas carteras están logrando resultados adecuados. A estos productos les vamos a exigir, entre otras cosas, que inviertan (mayoritariamente) en el mercado que más nos gusta, es decir, en Europa; que posean una vocación patrimonialista, es decir, que traten de defender a los partícipes en escenario hostiles; que lleven a cabo una gestión y flexible de la carteras; y que los gestores inviertan parte de su propio patrimonio en los fondos de los que son responsables.

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