La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

La cola no se movía y qué larga era

Desgraciadamente se terminó mi periodo de absoluto alejamiento de los hospitales y en estos últimos días he tenido que frecuentarlos más que en todo el espacio que abarca mi vida. Y así como el desconocimiento es fuente de felicidad, el roce con la cruda realidad no hace más que acentuarte la desdicha. Hay que ver cómo al rebufo de las precauciones a tomar por culpa del bichito cabrón se extrema la burocracia y se lentifica cualquier movimiento sanitario. No sé qué pasará cuando lleguen las lluvias con esas colas que se forman ante cualquier ambulatorio, que ayer en el de Marqués de Paradas se montó una de más de cincuenta metros sin avances, ya que los funcionarios que atienden están en número claramente insuficiente. Y todo mueve a que esa crispación que habita entre nosotros por cómo se gestiona el país sea un barril con más pólvora cada día .

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