Las colas del Alcázar

Los sevillanos pueden entrar gratis en el Alcázar. Y sin colas. Tienen un cuele especial

En casi todos los partidos hay políticos que no parecen de los suyos. A algunos se lo comenta la gente, y no se sabe si es un elogio o no. A Javier Arenas se lo decían, y también ahora a Beltrán Pérez. “Usted es que no parece del PP”, le repetían personas de tendencias digamos que más progresistas, como si todos los del PP salieran a pasear con bigotito y brillantina. También se lo dicen mucho a la otra Susana, la Serrano de Adelante: “Susana, tú es que no pareces una podemita; si incluso eres creyente, y vas siempre de lo más aseada en tu bici”. Como si sólo pudieran ser de Podemos los ateos y los que tienen una coleta sin champú. Y, por supuesto, en el PSOE sevillano, se lo dicen mucho al alcalde, Juan Espadas, y todavía más a su teniente Juan Carlos Cabrera. Las señoras de Los Remedios los ven como esos políticos a los que en cierta ocasión han votado, en modo infidelidad, sólo por una vez y no más.

Este preámbulo se introduce porque el alcaide del Alcázar, Bernardo Bueno, es uno de esos socialistas a los que quienes no lo conocen, después de un rato de amena conversación, a veces le dicen, o al menos lo piensan: “¡Ah! ¿Pero usted es socialista?”. Como si en el Alcázar no pudiera haber un alcaide socialista como Bernardo Bueno, que ha sobrevivido al cainismo sevillano de las diversas familias.

Fue Bernardo Bueno quien me comentó una curiosidad local. Los sevillanos se quejan de las colas del Alcázar. ¿Y por qué se quejan? Los sevillanos pueden entrar gratis en el Alcázar. Y sin guardar colas. Tienen un cuele especial. Además, los distritos organizan visitas guiadas. En una de ellas, con vecinos de la Macarena, ocurrió la desgracia del palo borracho. Pero todos los días no se suelen caer árboles encima de los sevillanos que visitan el Alcázar.

La gente se queja por gusto, o por ignorancia. En la web del Real Alcázar lo pone muy claramente: “Acreditándolo en la taquilla, los nacidos en Sevilla, residentes, discapacitados y menores de 16 años pueden acceder gratuitamente a los Reales Alcázares y sus espléndidos jardines”. Y sin colas, porque tienen el acceso especial. Es una discriminación positiva y anti-guiri.

A pesar de todo, en Sevilla seguirá habiendo gente que se quejará del horror de las largas colas. Dirán que hace más de 20 años que no visitan el Alcázar, o que no han estado nunca en los jardines, porque sólo los tontos y los guiris se ponen en una cola, y hasta ahí podíamos llegar.

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