Puntadas con hilo

María José Guzmán

mjguzman@grupojoly.com

El complejo de las luces de Navidad

Si de verdad quiere convertir Sevilla en un destino turístico en diciembre, el alcalde debería gastar más en algo realmente espectacular

Si ya ha tenido la ocasión de pasear por el centro de Sevilla estos últimos días tendrá una opinión sobre el alumbrado. En esto de la Navidad parece que no funciona el término medio. O se odia o se adora. Por eso hay muchos que opinan que ya que se destina un buen dinero que sea para presentar algo realmente espectacular. Unas luces que ni fú ni fá... se convierten en el peor enemigo. ¿De quién? Del alcalde y el gobierno que este año se va a gastar exactamente 900.382 euros en iluminar las calles de la ciudad, 277, no sólo las del centro.

El ex alcalde Zoido revolucionó la Navidad con sus mappings, y se gastaba más o menos lo mismo. Esa oferta con marchamo del PP se fue descafeinando hasta desaparecer con más de uno y dos argumentos. Sin seguridad y patrocinios no tenía sentido tan elevado gasto en un solo punto de la ciudad. ¿No?

El equipo de Espadas ha ido incrementando el número de vías que se encienden cada diciembre, atendiendo a reivindicaciones y cuotas vecinales en muchos casos realmente estrambóticas. Todo en pro de la igualdad y otros argumentos demagógicos defendidos por la izquierda y la Navidad laica. ¿Hay que alumbrar los huertos urbanos? ¿Y poner un árbol en una glorieta del Polígono Sur? Lo mismo sí, pero desde luego lo que no se puede es llenar de bombillas, led, o no hasta el último rincón de los barrios.

¿Por qué? Pues porque el sentido de este gasto es atraer al público a las zonas comerciales, fomentar el consumo y la alegría de gastar. Público de dentro y de fuera. Si Sevilla quiere consolidarse como destino turístico también en diciembre hay que competir con ciudades como Málaga, que acertó apostando por ello en los años de crisis, con su arco de luces y música en la calle Larios, y no hay guía que la deje hoy fuera de los destinos navideños por excelencia. Y eso son ingresos para la ciudad. Y ahí está el alcalde de Vigo, preguntándose cómo se verá su ciudad desde el espacio cuando encienda un despliegue navideño que dice que es la envidia de Nueva York... Y ya no hay excusas energéticas para oponerse a los alumbrados. La tecnología de empresas como Ximénez, la de Puente Genil, facilita propuestas muy sostenibles.

Detrás de cada crítica suele haber mucha demagogia barata. Es un consejo, alcalde, ilumine el centro de la ciudad, al que viene el turista y la gente del centro y la de Pino Montano. Y sin perder la cabeza gaste un millón o algo más si es necesario para ser, como dice el también edil socialista Abel Caballero, el no va más de las luces. Si de verdad quiere apostar por ello, pierda los complejos, siempre habrá quien busque una arista para agarrarse a la crítica. Las que hacían al mapping de Zoido eran proporcionales a la ilusión que irradiaba en el sevillano. Al final fue rentable.

Y esto vale para todo. Se acaba el mandato y Sevilla no está sobrada de impulsos, ni de alegrías. A veces no sólo basta con gestionar más o menos bien, sino que hay que arriesgar. Cuatro años con un gobierno en minoría no son fáciles pero, llegados a este punto, los complejos son un freno que dan a todo un aspecto muy conservador.

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