Tribuna económica

Rogelio / Velasco

¿Cómo comportarnos ante la crisis?

MUCHOS ciudadanos están confusos ante los mensajes de los gobiernos. ¿Qué hacemos en época de crisis, gastar o ahorrar? ¿Y el sector público, aprobar presupuestos expansivos elevando el gasto que estimulen la actividad económica o austeros porque estamos en crisis?

Los empleados del sector público están protegidos frente a la crisis, excepto aquellos que no tengan un contrato indefinido. Pero incluso en este caso -con una tasa de paro galopante- no parece que las administraciones públicas vayan a dejar en la calle a miles de contratados laborales. Los que trabajen para las administraciones, por tanto, pueden vivir este año incluso mejor que el pasado. La carga de las hipotecas va a bajar sustancialmente, los precios de los productos no perecederos (automóviles, aparatos de TV, ropa y calzado, etc.) se están desplomando por la acumulación de inventarios y quien pueda comprar una vivienda o realizar un viaje turístico, empezará a encontrar auténticas gangas.

Los otros grandes receptores de rentas también van a mejorar. La subida de pensiones (en torno al 6%) será muy superior a la inflación media prevista del 2%. Ambos colectivos, si adoptan el mismo comportamiento que en el pasado, vivirán este año mucho mejor.

Los empleados del sector privado están expuestos al despido. Depende mucho del sector en el que estén ubicados. En general, los sectores industriales están más expuestos debido a los grandes costes fijos que soportan estas industrias, frente a los del sector servicios, aunque no todos. No cenaremos fuera todos los fines de semana, pero no vamos a renunciar completamente. No son decisiones dicotómicas, sino de grado.

¿Y si somos ahorradores? Si quiere usted invertir a corto, lo tiene muy fácil por la alta remuneración que están ofreciendo las entidades financieras. Si piensa a más largo plazo, mire la Bolsa y verá cómo el ratio PER está muy por debajo de su media histórica. Puede que la Bolsa siga bajando, pero el último euro que se lo lleve otro. Ganará a medio plazo.

El sector público debe seguir comprometiendo recursos en los factores que incrementan la productividad a largo plazo. Los programas de I+D deben seguir creciendo al ritmo tendencial que muestren. Las inversiones en infraestructuras que apoyen a la actividad productiva deben incrementarse y acelerar su ejecución. En primer lugar, porque contribuyen a elevar el crecimiento a largo plazo, cuando tengamos que hacer frente al pago de una deuda pública mucho mayor. En segundo, porque es urgente absorber el desempleo de la construcción residencial con obras públicas.

Lo pasarán peor los desempleados. Hace 25 años, la tasa de paro alcanzó cotas superiores al 20%. Las familias fueron una red fundamental de ayuda. Hoy contamos con mayores recursos públicos y las familias siguen ahí, aunque no para todos. Los inmigrantes que no residen legalmente se encontrarán en la situación más triste. Las variaciones regionales son muy grandes, pero, en todo caso, sin familia que les proteja ni Estado que les ayude. La época de las expectativas crecientes ha desaparecido en sólo unos meses.

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