Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

El corazón de la miseria

La visita de los Reyes a las Tres Mil es un mensaje que vale para toda España pero que en Sevilla debería resonar

Los Reyes de España pisarán mañana el corazón de la miseria. Lo adelantó este periódico hace unos días y la visita de Felipe y Letizia a las Tres Mil Viviendas ha llamado la atención en toda España por lo que tiene de carga emocional en un país que acostumbra a esconder la pobreza y a mirar para otro lado. Lo que va a ocurrir este lunes en Sevilla está cargado de simbolismo. Los Reyes van a visitar todas las autonomías tras haberse relajado las medidas de excepción por el paso desolador de la pandemia. Han empezado en Canarias y Baleares asomándose a las playas y dando ánimos a un turismo maltrecho y roto. A nosotros nos toca en tercer lugar y aquí van a hacerse la foto en el barrio que encabeza las listas del INE sobre las zonas con las rentas más bajas y que, además es un coto cerrado de marginación, droga y violencia. Bien por la Casa del Rey y por los que en Sevilla han colaborado para que esta visita tenga lugar porque si había que buscar una representación de la realidad social a la que nos vamos a tener que enfrentar a partir de ahora no la podrían haber encontrado mejor. Es un mensaje que vale para España entera, pero que en Sevilla debería resonar como un cañonazo.

El viaje de los Reyes a los Tres Mil ha hecho recordar la histórica visita que Alfonso XIII realizó a Las Hurdes en junio de 1922 en compañía del doctor Marañón y que removió conciencias. En estas mismas páginas lo hacían este jueves Ismael Yebra y Luis Sánchez-Moliní. Hay otro precedente más próximo en tiempo y lugar y que salvando todas las distancias de circunstancias históricas y de personalidad de sus protagonistas, que son muchas, guarda más semejanzas con lo que va a hacer mañana don Felipe. Se trata de la visita que hizo Franco el 24 de abril de 1961, lunes, por cierto, al enclave chabolista de El Vacie, símbolo del cinturón de miseria que abrazaba Sevilla por los cuatro puntos cardinales. Tras pasar un domingo de Feria en el Prado y toros en la Maestranza el gobernador civil Hermenegildo Altozano Moraleda -el primero que juró su cargo sin camisa azul en la España franquista- consiguió su objetivo de llevar al dictador a pasear entre infraviviendas de lata y niños desnutridos. Cuentan las crónicas de la época que Franco quedó impresionado y dio órdenes que aquello quedara solucionado a la mayor brevedad posible. Órdenes que casi seis décadas después no hace falta explicar que siguen sin cumplirse.

Mañana el Rey verá en primera fila lo mucho que se está haciendo para dignificar la vida en el barrio más pobre de España. Pero sobre todo su visita va a poner de relieve lo mucho que queda por hacer para que el problema social que representa la pobreza y la marginalidad empiece a ser encauzado. Y hasta que eso no ocurra no podremos presumir de tener una sociedad justa.

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