Editorial

El corte al tráfico de la Encarnación

EL avance en las obras del complejo comercial que transformará la plaza de la Encarnación, diseñado por el arquitecto Jürgen Mayer y bautizado con el nombre de Metropol Parasol, obliga al Ayuntamiento a cortar por un periodo inicial de seis meses el tráfico en el entorno urbano de esta histórica plaza sevillana. La medida afecta a una de las principales vía de penetración al centro, la que va en dirección Este-Oeste desde la Puerta Osario a la Puerta Real para los vehículos particulares y también a las líneas de Tussam, que tienen su última parada en el entorno de la iglesia de la Anunciación. El corte es obligado dadas las medidas de seguridad a adoptar para el montaje del resto de la estructura de madera del Parasol y es similar a la que en su día, cuando se ejecutaba el antiguo proyecto del mercado, ya adoptó el Consistorio. En esencia, supone trasladar las paradas de Tussam a la zona de Ponce de León (el punto máximo de penetración) e impedir el tránsito del tráfico privado. En su momento, los comerciantes criticaron dicha medida por considerar que la falta de autobuses redundaría en una menor afluencia a sus negocios. De ahí que reclamasen la vuelta al statu quo previo. Ahora exigen un estudio sobre el impacto del nuevo cierre al tráfico de la Encarnación y censuran al Consistorio por no haberles informado en tiempo y forma del nuevo plan de reurbanización. Dándoles la razón en lo que a la falta de información se refiere, parece obvio que, antes o después, el comercio del centro debe ir asumiendo el principio general de reducir la presencia de tráfico privado en el casco histórico. En el caso de la Encarnación, esta limitación es lógico que se aplique también a Tussam, ya que para salvar la escasa distancia que separa Ponce de León de la Encarnación, los autobuses tienen que circular por una de las calles más estrechas de Sevilla: Almirante Apodaca, lo que provoca problemas de contaminación y ruido. El Ayuntamiento, en todo caso, debería informar mejor de estas medidas a los ciudadanos y, de paso, aplicar cuanto antes la ordenanza que avala la restricción a la circulación, que tiene en barbecho desde hace tiempo. En caso contrario, sólo dará motivos y argumentos para las críticas de los comerciantes.

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