La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

La cosa está en prohibir por prohibir

Empiezan enharinándose la patita para colarla por debajo de la puerta sin levantar sospechas y acaban con la gran obsesión que traen de cuna, la de prohibir. Prohibir todo lo que no les gusta es la función preferida de la izquierda radical, la ultraizquierda para entendernos, que no sólo hay ultras de derecha sino que también a babor los hay a manojitos. Y resulta curioso que nadie tilde de ultras a esas formaciones en las que, incluso, hay políticos con las manos manchadas de sangre para que sólo sea Vox declarada así. Bueno, volvamos a ese afán prohibicionista que las facciones más zurdas traen de fábrica. Ahora, los comunistas del Ayuntamiento ya han dado el primer paso rumbo a joderle la marrana a la multutdinaria congregación taurina que existe en la cuna del toreo. Y arrancan como el lobo que se enharinó la pata para no alarmar a sus víctimas. Lo habitual.

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