Notas al margen

David / Fernández

No es por criticar

NO me gusta criticar, pero este país no tiene remedio. Hagan lo que hagan, a los políticos siempre les cae la del pulpo. Si cortan el grifo a la prensa, les caen palos de todos los colores por hurtar información a la opinión pública. Y si acuden a todas las tertulias, debates, magazines, informativos e intermedios, les dan el doble. A Rajoy le dieron flojo y fuerte -y con razón- por dirigirse al país desde una triste pantalla de plasma (no parecía de las inteligentes) y ahora le cascan por chupar más cámara que el pequeño Nicolás. Ayer sin ir más lejos, mi vecina pidió un kebab y está casi segura de que fue él quien se lo sirvió. Aún mantiene el pulso acelerado. Al líder del PP le señalan cuando se encierra en su caparazón y cuando le da un coscorrón a su hijo mostrándose al natural. Hay que reconocer que somos expertos en el arte de la crítica, sea en las bodas o cuando un amigo nos enseña su coche. Por no hablar del auténtico profesional, capaz de tirarse todo el día largando fiesta en la oficina sin dar ni golpe. Ojo porque el censor entendido lo primero que dice antes de crucificarte es que te quiere muchísimo. Salvo el muerto, al que enterramos divinamente, no se libra ni Dios. No en vano, da miedo ser el primero en abandonar una reunión en estos tiempos. Ya saben que aquí uno es un gran nota hasta que se demuestre lo contrario, muchas veces al cabo de los años cuando conoces a la persona.

Dicho esto, ni los mismos dirigentes populares se explican cómo se les ocurrió esconderse en los años más duros en lugar de explicar los recortes, lo que habría servido de ayuda para entender algo. El apagón informativo del PP lo aprovecharon y de qué manera Ciudadanos y Podemos, que ocuparon gratis todo el espacio mediático que les brindaron los gobernantes, justo cuando la ciudadanía empezaba a cansarse un poco de la telebasura y mostraba algo de interés por la política. El PP se ha dado cuenta de su error algo tarde y por eso hoy choca ver a Rajoy jugando al futbolín junto a Pedro Sánchez preparando un zumo y Rivera y Pablo Iglesias debatiendo hasta por el origen de los simios. Está bien acudir a las televisiones, pero por favor, por mucho que esté de moda mostrarse al desnudo eviten concursos del tipo Adán y Eva. Y no es por criticar.

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