José Manuel Menudo / Profesor De La Universidad Pablo De Olavide

El crudo da un respiro a la inflación

ESTE verano la economía española ha asistido a varios máximos históricos estadísticos. Entre ellos, destaca el de la inflación, que aumentó tres décimas en julio y se situó en el 5,3%, la tasa más alta desde enero de 1997, justo cuando comenzó la serie histórica. Este repunte de los precios resulta especialmente preocupante, porque se produce en un marco de precipitada desaceleración económica. Básicamente, supone una pérdida de poder adquisitivo para las familias y una pérdida de competitividad para las empresas (el diferencial con la Zona Euro se colocó en 1,3 puntos). Como consecuencia de ello, las cosas no están fáciles para que los hogares consuman más y las empresas vendan más al exterior.

Una explicación, o más bien una exculpación, traslada la responsabilidad de esa situación a la coyuntura internacional. Y eso que en julio el precio del petróleo marcó un récord, para después iniciar una senda descendente en su cotización. Ese cambio de tendencia no fue suficiente, sin embargo, para que se diera una menor inflación en los productos energéticos (se encarecieron, en términos interanuales, un 21,4%), debido al precio de la electricidad, cuya tasa pasó del 3,2% al 10,2%. Por otra parte, la inflación subyacente, que excluye los alimentos frescos y los productos energéticos -precisamente, los productos más inflacionistas-, subió una décima, hasta el 2,4%.

Desde 2007, el precio del petróleo no ha parado de elevarse. Pero, con anterioridad a ese ejercicio y como se aprecia en el gráfico, hubo un amplio periodo de energía barata y la falta de iniciativa por parte de los responsables de la política económica impidió entonces, y ahora, la reducción de la inflación. Durante todo este tiempo, el IPC ha puesto clara y mensualmente de manifiesto la necesidad de introducir competencia en estructuras inflacionistas (y no nos referimos, precisamente, al mercado de trabajo). Tras una larga y complaciente siesta, ahora escucharemos peticiones para que, después de años perdiendo poder adquisitivo, se contengan los salarios.

Esta semana el precio del barril de petróleo Brent se ha situado por debajo de los 110 dólares, lo que permite estimar, si la tendencia no vuelve a cambiar, una mejora de la inflación en la parte final del año. Ya el avance de agosto colocaba la tasa armonizada en el 4,9% y las previsiones para el resto del ejercicio y para el conjunto de 2008 empiezan a ser revisadas favorablemente. Manteniendo la hipótesis de que el crudo se estabilice en el nivel actual, es previsible un descenso de la inflación en septiembre hasta el 4,6%, para continuar moderándose hasta cerrar el año.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios