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Un cuarto a Espadas

Parece una apuesta arriesgada compararnos con Bilbao en materia de proyecto de ciudad

A intervenir en una conversación o dar una opinión, se decía desde antiguo “echar un cuarto a espadas”. En Sevilla puede tener un doble sentido dar una opinión en la partida que se juega en la ciudad. Y la verdad es que parece que el alcalde, Juan Espadas, se lleva algunas de las últimas bazas. Por ejemplo, la promoción de Sevilla y la captación de grandes eventos es baza ganadora. El desatasco del tramo norte de la Línea 3 del Metro también. Hay otras que están en la mesa y por jugar, como cerrar la SE-40 y otras que parecen pertenecer a otra partida, como el tren al aeropuerto. Y aun otras, como la resolución del convenio del complejo Altadis, en la que parece que el regidor va de órdago, al comparar la operación con el efecto del Museo Guggenheim en Bilbao. Aunque se entiende el entusiasmo, después de estar el tema tantos años en el limbo.

Hay pocas actuaciones urbanas comparables a la que en su momento emprendió el Ayuntamiento de la capital vizcaína, cuyo nombre se relanzó al mundo desde la inauguración del Museo Guggenheim en 1997. No fue una actuación singular y aislada. Formaba parte de una estrategia minuciosamente planificada para potenciar una nueva imagen de la ciudad, dejando atrás la crisis industrial de las décadas anteriores. Todo comenzó a finales de los años ochenta, justo cuando se ponían en marcha las obras finales de la Expo de Sevilla y el recinto Olímpico de Barcelona. La metrópoli vasca (con un millón de habitantes entre ciudad y el entorno de la ría) puso en marcha un colosal conjunto de obras a escala de territorio, desplazando el puerto aguas afuera de la ría, el saneamiento integral de la misma y reordenando las líneas ferroviarias. En 1995 se abrió la primera línea del Metro de las tres que funcionan y con actual previsión ya de la cuarta y quinta.

Esta operación fue apoyada también desde la arquitectura, con el museo de referencia y otros muchos edificios, como vemos en el plano Arquitectura emblemática de Bilbao editado por el periódico El Correo, donde se señalan los principales edificios que conforman la historia de la ciudad, desde el primer enclave de San Antón, donde estaba el puente que figura en el escudo de la ciudad, hasta el Palacio Euskalduna y las nuevas bibliotecas universitarias y ahora la prevista gran ampliación del Museo de Bellas Artes. Desde el siglo XV, desarrollo industrial y comercial del siglo XIX incluidos, el discurso aparece como unitario y continuado: presentar Bilbao como la gran ciudad que es y cómo quiere ser vista.

Por eso parece una apuesta arriesgada compararnos con Bilbao en materia de proyecto de ciudad, programación y ejecución de obras, por mucho que nos pueda escocer. En esta misma semana confirma la prensa bilbaína el proyecto de un doble túnel bajo la ría de tres kilómetros de longitud, que descongestionará el puente de Rontegui. Creo que, para poder apostar fuerte en el futuro urbano de Sevilla, tendremos que jugar todos en la misma partida, como hacen en Bilbao.

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